lunes 20 julio 2026

Café en Corrientes: una familia apuesta por un cultivo inédito en la provincia

Cafe de especialidad cultivado en Corrientes

En las lomas de Empedrado, sobre las barrancas del río Paraná, la familia Muollo lleva adelante un proyecto que hasta hace pocos años parecía imposible para el nordeste argentino: la producción de café de especialidad. Lo que comenzó como una inspiración surgida de una telenovela colombiana se convirtió en una apuesta productiva que hoy cuenta con cinco hectáreas implantadas y proyecta alcanzar las 100 hectáreas en los próximos años.

De una novela a los cafetales correntinos

El origen del emprendimiento es tan singular como inesperado. Claudio Muollo, productor con décadas de experiencia en el sector hortícola y frutícola, fue convencido por su esposa Nina y su hija Rocío, quienes se entusiasmaron con la serie colombiana Café con aroma de mujer y le insistieron para que iniciara plantaciones de café en el establecimiento familiar. Así nació lo que el propio Muollo describe como un emprendimiento único en la provincia de Corrientes.

Muollo, nacido en Buenos Aires pero radicado en Corrientes hace treinta años, identificó en las lomas de Empedrado condiciones productivas con gran potencial. Su trayectoria previa en la fruticultura le permitió reconocer las posibilidades de diversificación que ofrecía la zona.

Un sistema de cultivo adaptado al clima regional

El establecimiento La Nina reúne hoy unas 170 hectáreas con distintos cultivos, entre los que se destacan limas Tahití, paltas Hass, limones, papayas, maracuyá, pomelos y naranjas. La familia Muollo también se posicionó como uno de los principales productores nacionales de papaya, con 25 hectáreas destinadas a ese cultivo.

La incursión en el café comenzó hace tres años, cuando empezaron a producir plantines propios e incorporar material genético proveniente de Tucumán. Actualmente cuentan con unas 5000 plantas distribuidas en cinco hectáreas, con siete variedades distintas de café arábica. El plan para el próximo ciclo contempla sumar otras 25 hectáreas de producción.

Una de las particularidades del sistema es que las plantas no crecen a pleno sol. Los Muollo optaron por utilizar las papayas como cultivo acompañante que brinda sombra natural, un requerimiento fundamental para el desarrollo del café. Además, toda la superficie cuenta con riego por goteo y sistema de mulching, una combinación técnica poco frecuente incluso en regiones cafeteras consolidadas. La inversión en infraestructura de riego ronda los 3500 dólares por hectárea, un monto que la familia considera justificado dado el potencial del proyecto.

La calidad de taza como factor clave para la expansion

La primera cosecha comercial está prevista para 2027, aunque se esperan los primeros resultados el año siguiente al actual. Antes de definir la expansión definitiva hacia las 100 hectáreas proyectadas, la familia aguarda conocer la calidad de taza del café correntino, es decir, la evaluación sensorial que determina el valor del grano en el mercado especializado. Este sistema de puntuación, similar al que existe en el mundo del vino, es realizado por baristas certificados y puede marcar diferencias de precio enormes: mientras un café estándar puede valer 5 dólares el kilo, uno de alta calidad puede alcanzar los 500 dólares.

Entre las variedades implantadas figura la Geisha, considerada una de las más prestigiosas y cotizadas del mundo, con puntajes que pueden llegar a 98 sobre 100 en la escala internacional de calidad. Los resultados de esas primeras cosechas determinarán cuáles variedades se priorizarán para la etapa de expansión.

Una vision integral, del campo a la taza

El objetivo de los Muollo va mucho más allá de la producción primaria. La familia busca desarrollar toda la cadena de valor del café, desde el cultivo y el procesamiento del grano hasta el tostado y la comercialización con marca propia. Esta integración vertical permitiría capturar el mayor valor posible dentro del segmento de especialidad, que es uno de los de mayor crecimiento a nivel global.

El proyecto cuenta con el respaldo del Ministerio de Producción de Corrientes y representa un antecedente inédito para la provincia, que históricamente concentró su actividad agropecuaria en ganadería y citrus. La apuesta de la familia Muollo busca posicionar a Corrientes en el mapa del café argentino y demostrar que las condiciones del nordeste pueden sostener un cultivo de alta exigencia técnica y elevado valor comercial.

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