Detalles de la colocación del bono
El Tesoro argentino ha cerrado con éxito la primera colocación de bonos en el mercado internacional después de casi siete años. Esta operación no solo logró obtener los USD 1.000 millones que se buscaban a través del Bonte 2030, sino que también recibió ofertas que casi duplicaron esa cantidad, lo que deja abierta la posibilidad de futuras emisiones de este tipo.
El rendimiento estipulado para este bono fue del 29,5% anual en pesos, cifra que superó las expectativas de los analistas, quienes habían anticipado un techo cercano al 26%. Este hecho ha generado opiniones encontradas entre los operadores del mercado, quienes consideran que el mercado aún no estaba completamente preparado para una colocación en pesos de esta magnitud.
“No fue claramente la tasa que se esperaba. Es posible que aún el mercado no estaba tan preparado para una colocación en pesos de Argentina. Como primer paso vale, pero seguramente para una próxima emisión las condiciones tienen que ser más favorables, sobre todo si se da el escenario de desinflación que descuenta el mercado”, comentó uno de los operadores de bonos locales más destacados.
Los inversores que adquirieron este bono confían en que la tasa en pesos superará la cotización del dólar oficial. Para los inversores extranjeros, lo relevante es el rendimiento positivo en términos reales, es decir, si este rendimiento supera la inflación anual.
El secretario de Finanzas, Pablo Quirno, destacó que se recibieron 146 ofertas de inversores extranjeros, lo que demuestra un interés diversificado, alcanzando un total de USD 1.694 millones. Además, aseguró que “habrá aumento de reservas sin incremento de la deuda y hay una extensión del plazo promedio de la deuda en pesos”.
Federico Furiase, director del Banco Central, subrayó que esta emisión no solo extiende los plazos de financiamiento en pesos, sino que también invierte la curva de rendimiento en moneda local. Esto significa que las tasas a más largo plazo son inferiores a las de corto, lo que indica que el mercado espera una disminución de la inflación.
Expectativas futuras
El nuevo bono tiene un plazo total de cinco años, pero incluye un “put” a favor de los inversores, lo que les permite solicitar el repago del capital al Gobierno a los dos años, a finales de mayo de 2027. Esto implica que, en la práctica, se trata de un título a dos años, que podría extenderse hasta cinco.
El resultado de esta colocación sugiere que en los próximos meses el Tesoro podría realizar una emisión similar, buscando una tasa más baja en pesos. Sin embargo, es poco probable que se realice una emisión en dólares hasta que el riesgo país descienda de 650 a 400 puntos básicos.
Esto permitiría al Gobierno endeudarse a una tasa en dólares de un solo dígito. Los inversores están a la espera de los resultados de las elecciones de octubre, ya que un buen resultado para el oficialismo podría impulsar nuevamente los bonos.
Además, el aumento de USD 1.000 millones en reservas la próxima semana es una buena noticia para los bonistas, ya que incrementará la cantidad de dólares disponibles para el pago de vencimientos de deuda. El Gobierno también está considerando otras fuentes de financiamiento para seguir fortaleciendo las reservas netas, como un préstamo con garantía de bonos con bancos internacionales y nuevo financiamiento de organismos multilaterales, con USD 2.000 millones ya comprometidos por el FMI.
En resumen, la colocación del bono por USD 1.000 millones no solo representa un paso importante para el Gobierno argentino, sino que también abre la puerta a futuras oportunidades de financiamiento en un contexto económico desafiante.
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