sábado 25 julio 2026

Prórroga de la medida hasta el 30 de abril

El gobierno argentino ha oficializado la extensión de la bonificación del peaje en la hidrovía Argentina, manteniendo la tarifa para el transporte internacional en 1,30 dólares por tonelada de registro neto (TRN). Esta decisión fue publicada en el Boletín Oficial mediante la Resolución 47/2026 y se aplica al tramo que va desde el Puerto de Santa Fe hasta Confluencia, un segmento crucial para la operación fluvial en la región.

Un esquema tarifario en transición

La medida se enmarca dentro de una política de gradualidad tarifaria que se ha sostenido desde 2023, caracterizada por sucesivas bonificaciones y prórrogas. El objetivo es avanzar hacia un valor definitivo sin provocar aumentos abruptos en los costos del transporte internacional.

El esquema actual es el resultado de un proceso de ajustes y revisiones. Originalmente, la tarifa para este tramo era de 1,47 dólares por TRN, pero su implementación fue suspendida debido a cuestionamientos judiciales y reclamos de los usuarios. Desde entonces, el gobierno ha optado por un enfoque de bonificaciones temporales, que han modificado progresivamente el valor efectivo del peaje, estabilizándose en torno a los 1,30 dólares por TRN.

Un factor clave que explica esta continuidad es la transición institucional del sistema portuario. La creación de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación ha implicado un reordenamiento de recursos técnicos y administrativos, limitando la capacidad de avanzar en estudios más profundos sobre la estructura tarifaria. La falta de una mesa técnica operativa para evaluar la razonabilidad del peaje en este tramo específico también ha sido determinante para mantener el esquema actual sin cambios.

Impacto operativo y previsibilidad en la hidrovía

Desde el punto de vista logístico, esta decisión aporta previsibilidad a corto plazo para los actores que operan en la hidrovía, especialmente para el transporte internacional de cargas. Mantener la tarifa en 1,30 dólares evita un aumento inmediato de costos en un momento en que la competitividad del sistema fluvial es crucial para las exportaciones regionales, especialmente en el sector agroindustrial.

Sin embargo, el carácter transitorio de la medida plantea un interrogante estructural: el sistema aún carece de una definición a largo plazo en materia tarifaria. Esto significa que las empresas deben planificar sus operaciones bajo un escenario de incertidumbre regulatoria, con posibles ajustes en el futuro cercano. Además, la continuidad de las bonificaciones refleja una tensión entre dos objetivos: garantizar ingresos para el mantenimiento del sistema de dragado y señalización y evitar que el costo del peaje afecte la competitividad del transporte fluvial frente a otras alternativas logísticas.

Preocupación en Paraguay y tensión regional

La decisión de Argentina se produce en un contexto de creciente preocupación en Paraguay, uno de los principales usuarios de la hidrovía. Recientemente, autoridades y actores del sector fluvial paraguayo han expresado inquietud ante la posibilidad de futuros aumentos en el peaje. La preocupación no radica tanto en la tarifa actual, sino en la incertidumbre sobre su evolución, ya que cualquier incremento significativo podría impactar directamente en los costos logísticos de su comercio exterior, que depende en gran medida del sistema fluvial.

Este tema también resalta la necesidad de avanzar en mecanismos de coordinación regional, dado que la hidrovía es un corredor compartido por varios países y su esquema tarifario afecta la competitividad de toda la región. La discusión va más allá de lo tarifario, tocando aspectos de gobernanza del sistema, transparencia en la definición de costos y previsibilidad para los operadores internacionales.

Un sistema clave en búsqueda de equilibrio

La hidrovía Paraguay-Paraná es uno de los ejes logísticos más importantes del Cono Sur, canalizando un volumen significativo de exportaciones, especialmente de productos agrícolas. Cualquier modificación en su estructura de costos tiene un impacto directo en las cadenas de suministro regionales. La prórroga del esquema actual puede interpretarse como una señal de cautela del gobierno argentino, que busca evitar tensiones adicionales en un sistema ya marcado por debates regulatorios y reclamos de diversos actores.

Al mismo tiempo, la reiteración de medidas transitorias evidencia que el sistema aún no ha logrado consolidar un modelo tarifario definitivo que equilibre la sostenibilidad económica, la competitividad logística y el consenso regional. De cara a los próximos meses, el desafío será avanzar en definiciones más estructurales que permitan reducir la incertidumbre y dotar al sistema de mayor previsibilidad. Mientras tanto, la hidrovía sigue operando bajo un esquema de transición, donde cada decisión tarifaria tiene implicaciones que van más allá de lo local y afectan toda la dinámica del comercio exterior sudamericano.

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