La disputa entre laboratorios por el control del mercado de la vacuna contra la fiebre aftosa se intensifica, llevando a Biogénesis Bagó a presentar un recurso judicial para detener la desregulación impulsada por el gobierno, que facilitaría la importación de productos veterinarios, incluida dicha vacuna. Sin embargo, la justicia ha desestimado su solicitud, lo que ha provocado la celebración del ministro Federico Sturzenegger, un ferviente defensor de estas reformas.
Este conflicto tiene raíces que se remontan a abril de 2024, cuando Sturzenegger criticó abiertamente a Biogénesis Bagó por su monopolio en la venta de la vacuna, que representa un negocio de aproximadamente 150 millones de dólares anuales. Este laboratorio, parte del influyente grupo Sigman, ha dominado el mercado de la fiebre aftosa y mantiene un contrato con Senasa desde 2001 para la provisión de vacunas. Aunque ha enfrentado competencia de otros laboratorios, como CDV, la presión del gobierno ha aumentado.
Sturzenegger comparó a Biogénesis Bagó con Clarín y anunció que espera tener la vacuna importada contra la aftosa a mitad de precio en la próxima campaña: “Sería un ahorro de 100 millones de dólares”
El presidente Javier Milei ha respaldado la ofensiva contra Biogénesis, anunciando que se facilitará la importación de vacunas más económicas desde Brasil. Esto se traduce en cambios regulatorios que eliminan exigencias previas que favorecían a Biogénesis, como la necesidad de una vacuna con cuatro cepas de aftosa, lo que ha permitido la producción de una vacuna bivalente a partir de marzo de 2025.
A pesar de los cambios, Senasa ha establecido rigurosos controles de calidad para las nuevas vacunas. Tanto Biogénesis como CDV han superado estos estándares, mientras que Tecnovax ha tenido dificultades para avanzar en sus trámites.
El Senasa accedió a revisar las cepas que componen la vacuna contra la fiebre aftosa, posible llave para autorizar la importación y comenzar a desmontar el monopolio
El 7 de agosto, Biogénesis Bagó solicitó un recurso de amparo en el juzgado federal, argumentando que las resoluciones que facilitan la importación son nulas y ponen en riesgo la sanidad animal. Sin embargo, el juez Lavié Pico desestimó su solicitud, indicando que la empresa no demostró la verosimilitud de su derecho.
Sturzenegger celebró la decisión judicial, afirmando que se está avanzando hacia un mercado más competitivo que beneficiará a los productores y consumidores. Según él, la desregulación permitirá un ahorro significativo en el costo de la carne, estimando que se podrían ahorrar hasta 50 millones de dólares anuales.
La situación actual refleja un cambio significativo en la política de importación de productos veterinarios en Argentina, donde la lucha entre Biogénesis Bagó y sus competidores está lejos de terminar.