El secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, encendió el debate en el marco de la reunión de líderes financieros del G20 al instar a los miembros del bloque a revisar sus relaciones comerciales con Beijing. La propuesta central del funcionario es que los socios comerciales de China impongan barreras arancelarias con el objetivo de presionar al gigante asiático para que reoriente su economía, alejándola del modelo exportador y fortaleciéndola desde la demanda interna.
Las declaraciones de Bessent se producen en un momento de alta tensión comercial global y generaron una controversia inmediata, tanto entre los aliados de Washington como entre los analistas económicos internacionales.
Un superavit insostenible que preocupa al mundo
El eje del argumento del secretario del Tesoro es claro: China acumula un superavit comercial de 1,2 billones de dolares, una cifra que, en sus propias palabras, “el mundo no puede tolerar”. Segun Bessent, este desequilibrio no es casualidad, sino el resultado de una economia interna debil que intenta compensarse a traves de las exportaciones.
“En China, la economia esta bastante debil, y estan tratando de salir de esa situacion mediante las exportaciones; necesitan reequilibrar su economia”, afirmo el funcionario en una entrevista previa a la cumbre. En este contexto, considero que los niveles actuales de exportaciones chinas son insostenibles a largo plazo para el sistema de comercio global.
Para Bessent, la solucion no pasa por un nuevo acuerdo multilateral de tipo cambiario, como podria ser un reedicion del historico Acuerdo de Plaza de 1985. Segun el, ese tipo de mecanismo seria “una forma facil de eludir el problema comercial real”, que en su vision reside en los excesivos subsidios industriales chinos y en la cronica debilidad de la demanda interna del pais.
Los aranceles a China ya muestran resultados para EEUU
Los aranceles a China implementados desde el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca han tenido un impacto medible en la balanza comercial estadounidense. Segun datos de la Oficina del Censo de los Estados Unidos, el deficit comercial entre Washington y Beijing se redujo en un tercio durante los primeros seis meses de 2026 en comparacion con el mismo periodo del ano anterior, situandose en 73.900 millones de dolares.
Este dato fue utilizado por Bessent como argumento para sostener que la politica arancelaria funciona, y como base para su llamado al resto del G20 a adoptar medidas similares. “El resto del mundo tendra que revisar sus terminos de intercambio con China”, sentencio el secretario del Tesoro.
Negociaciones en curso entre Washington y Beijing
A pesar del tono confrontativo de sus declaraciones publicas, Bessent dejo en claro que los canales diplomaticos y comerciales entre ambas potencias continuan abiertos. El funcionario anticipo que planea celebrar una reunion bilateral con el gobernador del Banco Popular de China, Pan Gongsheng, en el marco de la conferencia del G20 en Asheville, aunque se nego a brindar mayores detalles sobre la agenda.
En paralelo, los equipos tecnicos de ambos paises mantienen dialogos sobre posibles reducciones arancelarias en productos considerados no estrategicos. Bessent estimo que podria haber hasta 30.000 millones de dolares en productos de cada lado sobre los cuales podrian eliminarse los aranceles a China sin comprometer los intereses de seguridad nacional de ninguna de las dos partes.
La cumbre con Xi Jinping, en el horizonte
Otro punto relevante mencionado por Bessent fue la proximidad de una reunion en la Casa Blanca entre el presidente Trump y el lider chino Xi Jinping, programada para fines de septiembre. El secretario del Tesoro indico que aun no estaba definido si se reuniria previamente con el viceprimer ministro chino He Lifeng, su contraparte directa en las negociaciones comerciales bilaterales.
Lo cierto es que el escenario global se complejiza a medida que se acerca esa cumbre. Las declaraciones de Bessent sobre los aranceles a China en el G20 elevan la presion diplomatica sobre Beijing justo antes de uno de los encuentros bilaterales mas esperados del ano, y ponen en debate si el resto de las economias del bloque estara dispuesto a adoptar una postura coordinada frente al modelo comercial chino.
Un debate que va mas alla del G20
Las palabras del secretario del Tesoro no solo impactan en la agenda del G20. Abren una discusion de fondo sobre el orden economico global, los desequilibrios comerciales estructurales y el rol que deben asumir las potencias intermedias frente a la dinamica de exportacion masiva de China. El llamado a aplicar aranceles a China de manera coordinada representa un giro significativo en la estrategia diplomatica de Washington, que busca internacionalizar su propia politica proteccionista y convertirla en una presion colectiva sobre Beijing.
Si el G20 respondera a ese llamado o si las tensiones geopoliticas entre sus miembros impediran cualquier accion coordinada, es una pregunta que solo el tiempo podra responder. Por ahora, las declaraciones de Bessent garantizan que el comercio con China sera el tema central de la agenda financiera global en las proximas semanas.
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