lunes 20 julio 2026

Un anuncio esperado

El presidente Javier Milei ha anunciado una reducción de las retenciones al trigo y la cebada, además de prometer una disminución para la soja en 2027. Esta decisión ha sido bien recibida por las cámaras del sector agropecuario, que resaltan el bajo impacto fiscal de la medida en comparación con el potencial aumento en la producción y dinamismo que podría generar en los próximos meses.

No obstante, el anuncio no está exento de complicaciones. Expertos del sector han señalado que la anticipación de la reducción de las retenciones para la soja podría frenar las liquidaciones de divisas que se esperaban para la segunda mitad de 2026. Este aspecto ha generado preocupación entre los actores del agro, quienes consideran que es fundamental gestionar adecuadamente esta transición.

Reacciones del sector agropecuario

Las reacciones de las principales organizaciones del agro han sido unánimes: aunque la medida es positiva, aún queda mucho por hacer. La Sociedad Rural Argentina (SRA) ha calificado el anuncio como un “paso fundamental en la dirección correcta” que busca recuperar competitividad e incentivar la inversión en el campo argentino. Sin embargo, han reiterado que el objetivo final debe ser la eliminación total de las retenciones.

Por su parte, la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (CONINAGRO) ha expresado su beneplácito por la medida, aunque ha advertido que no cambiará de manera radical la ecuación de los márgenes productivos en la cosecha de trigo. En cuanto a la soja, han valorado la creación de un horizonte de certidumbre para la producción agropecuaria, aunque desearían que los plazos para la reducción fueran más inmediatos.

Impacto fiscal de la baja de retenciones

Los analistas coinciden en que la baja de retenciones al trigo debe considerarse como una inversión y no como un costo fiscal. Se estima que el impacto en la recaudación para 2026 podría ser de aproximadamente 30 millones de dólares, mientras que otros expertos sugieren que el costo podría alcanzar hasta 45 millones de dólares, lo que se considera un número modesto.

Con respecto a la soja, se ha calculado que si las retenciones se reducen de un 24% a un 18% y las manufacturas de un 22.5% a un 16.5%, el costo fiscal podría representar el 0.1% del PIB, equivalente a unos 700 millones de dólares. Sin embargo, se ha enfatizado que la soja es el principal generador de recaudación por derechos de exportación.

Desafíos para el segundo semestre

A pesar de la buena recepción del anuncio, se vislumbran desafíos para el Gobierno. La anticipación en el anuncio de la baja de retenciones podría llevar a que las liquidaciones previstas para el segundo semestre se posterguen hasta 2027. Esto podría generar incertidumbre en el mercado, donde los productores podrían optar por esperar antes de vender, lo que complicaría la situación de divisas del país.

Un empresario del sector ha señalado que la especulación sobre el futuro de las retenciones podría llevar a una falta de liquidación, lo que obligaría al Gobierno a considerar una nueva reducción de las retenciones. La Cámara de la Industria Aceitera Argentina (CIARA) ha manifestado su disposición a colaborar con el Ministerio de Economía para evitar efectos negativos en la comercialización.