miércoles 14 octubre 2026

 

consumo en almacenes de barrio

El consumo en almacenes de barrio sigue mostrando signos de debilidad. Los comerciantes del sector advierten que las familias argentinas modificaron sus hábitos de compra: llevan menos productos por visita, priorizan los alimentos indispensables y reemplazan las primeras marcas por opciones mas economicas. La desaceleracion de la inflacion no fue suficiente para revertir esta tendencia, y los gastos fijos continuan absorbiendo una porcion importante de los ingresos familiares.

Fernando Savore, vicepresidente de la Federacion de Almaceneros, describio con claridad el escenario que atraviesan los comercios de cercanía en todo el país. Según su analisis, aunque los precios lograron una mayor estabilidad en los ultimos meses, las ventas no se recuperaron al mismo ritmo. Los consumidores, lejos de relajar su administracion del dinero, siguen calculando cada compra con precision.

Los gastos fijos condicionan el poder de compra de las familias

Uno de los factores centrales que explican la caida del consumo en almacenes de barrio es la proporcion del ingreso familiar que se destina a obligaciones mensuales antes de realizar cualquier compra de alimentos o productos de primera necesidad. Savore señalo que se habla de un 40% del ingreso absorbido por gastos fijos: servicios publicos, transporte, cobertura medica y otras obligaciones que los hogares no pueden postergar.

“Solo el 60 queda para vivir”, resumio el dirigente, poniendo en perspectiva la presion que enfrentan los consumidores cada vez que se acercan a una gondola. Ese 60% debe cubrir alimentos, vestimenta, higiene y cualquier otro gasto imprevisto, lo que obliga a priorizar y recortar en cada compra.

El precio de los lacteos suma presion al presupuesto

A la situacion estructural se suman incrementos puntuales en productos basicos. Savore menciono que los lacteos registraron una suba del 4% durante el ultimo mes, un aumento que se traslado directamente a los precios de gondola. “La leche hoy hay que venderla por arriba de los $2.000 el litro”, afirmo, señalando que estos valores deben ser afrontados por familias con presupuestos cada vez mas reducidos.

Las segundas marcas y las PYMES ganan espacio en las gondolas

El cambio en los habitos de compra se refleja tambien en la composicion de la oferta dentro de los almacenes. Ante la caida en la demanda de productos de primeras marcas, las pequeñas y medianas empresas comenzaron a ocupar un lugar preponderante en las gondolas. Savore fue directo al respecto: “Las PYMES estan reemplazando a las primeras marcas”.

La brecha de precios entre productos similares resulta determinante para los consumidores que deben administrar presupuestos ajustados. El ejemplo del pan lactal es ilustrativo: mientras una presentacion de 600 gramos de primera marca puede costar $6.000, una alternativa de calidad similar producida por una empresa mas pequeña se consigue en $3.000. Una diferencia del 50% que, en el contexto actual, inclina claramente la balanza.

Los fideos y otros basicos también muestran la diferencia

Una situacion similar se da con productos como los fideos, donde las alternativas de menor precio ganan terreno frente a las marcas tradicionales. Savore señalo que un fideo de marca PYME puede venderse en $1.200, mientras que los equivalentes de primera linea superan ese valor de manera considerable. Para las familias que deben rendir cada peso, esa diferencia define la eleccion final frente a la gondola.

La desaceleracion de la inflacion no alcanza para recuperar las ventas

El consumo en almacenes de barrio experimento un breve repunte hacia finales del año anterior, impulsado en parte por las fiestas de fin de año. “Las fiestas es un plus”, reconocio Savore, al destacar el efecto positivo que tienen las celebraciones sobre los comercios de cercanía. Sin embargo, ese impulso fue de corta duracion.

En enero y febrero, con las vacaciones y los cambios en las rutinas familiares, las ventas volvieron a caer. Y la recuperacion no llego en marzo ni en abril. “Fueron meses difíciles de verdad para sostener nuestro negocio”, admitio el dirigente, describiendo un panorama en el que los comerciantes debieron afrontar costos fijos con una actividad muy reducida.

La estabilidad de precios cambio algunos habitos, pero no resolvio el problema

Durante los periodos de mayor inflacion, muchos consumidores salian a comprar inmediatamente despues de cobrar, temiendo que los precios subieran al dia siguiente. “Antes tenia que salir a comprar apenas cobraba el sueldo, porque al otro dia aumentaba”, recordo Savore. Esa urgencia se fue atenuando con la desaceleracion inflacionaria, lo que permitio reorganizar las compras con mas calma. Sin embargo, la menor velocidad de los aumentos no fue suficiente para que los hogares recuperaran su capacidad de consumo real.

Los almacenes resisten, pero el camino sigue siendo complejo

A pesar del escenario adverso, Savore rescato la capacidad de resistencia de los pequeños comercios frente a las dificultades que tambien enfrentan las grandes cadenas: “Nuestros comercios siguen estando en pie”. Esta afirmacion refleja la fortaleza del vinculo que los almacenes de barrio mantienen con sus clientes, basado en la cercanía, la confianza y la posibilidad de adaptar la oferta a las necesidades concretas de cada comunidad.

El panorama, sin embargo, exige atencion. Mientras los gastos fijos sigan absorbiendo una proporcion elevada de los ingresos y los salarios no recuperen poder adquisitivo real, el consumo en almacenes de barrio continuara bajo presion. Las segundas marcas y los productos de PYMES seguiran ganando terreno, y los comerciantes deberan seguir adaptando su operacion para mantenerse vigentes en un mercado que demanda flexibilidad y sensibilidad a los precios.

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