martes 08 septiembre 2026

El camino hacia el grado de inversión y sus implicaciones

El presidente Javier Milei en la Bolsa de Valores de Nueva York

Aunque parece un objetivo lejano, la posibilidad de que Argentina obtenga por primera vez la categoría de “investment grade” o “grado de inversión”, que es el estatus que poseen los países desarrollados y las economías más confiables del mundo, está siendo considerada seriamente por los mercados.

Alcanzar este estatus permitiría que la deuda local sea adquirida por muchos de los principales fondos internacionales, que por regulación solo pueden invertir en activos de alta confianza. Las grandes agencias de calificación de riesgo global son las encargadas de otorgar esta “nota”.

En un escenario optimista, los bonos argentinos experimentarían un aumento significativo en su cotización, lo que a su vez reduciría la tasa de interés a la que el gobierno se financia. Actualmente, el riesgo país se sitúa en 750 puntos básicos, pero podría caer a niveles inferiores a 300 puntos si se logra este objetivo.

A pesar de que Argentina parece estar lejos de este logro, algunos estudios sugieren que el camino hacia la mejora en las calificaciones crediticias podría ser más rápido de lo esperado.

Sin embargo, la historia reciente no juega a favor del país. Argentina ha enfrentado múltiples defaults en los últimos años, lo que complica el camino hacia el grado de inversión, reservado para una élite de países. En la actualidad, la calificación de Argentina es de CCC+ según Standard and Poor’s, lo que indica un alto riesgo de incumplimiento en el pago de la deuda.

A pesar de este contexto, un informe de Delphos Investment señala que, siendo optimistas, Argentina podría avanzar rápidamente en sus calificaciones crediticias. Se anticipa un crecimiento económico destacado, junto con mejoras en la fortaleza y estabilidad de las instituciones y la efectividad en la formulación de políticas.

Para alcanzar el grado de inversión, la deuda argentina debería obtener una calificación de “BBB-”, lo que podría llevar varios años. Sin embargo, los mercados ya están anticipando esta posibilidad, como se evidencia en el aumento de la cotización de los bonos.

El pago de deuda previsto para enero podría reforzar la cotización de los títulos y contribuir a la disminución del riesgo país. Además, se espera que el gobierno de Javier Milei logre un superávit fiscal, lo que podría facilitar la acumulación de reservas, un aspecto crítico para la estabilidad económica del país.

La escasez de dólares sigue siendo un desafío importante, generando dudas sobre la capacidad de pago de Argentina. Sin embargo, los mercados mantienen una perspectiva optimista sobre las proyecciones económicas. El ministro de Economía, Luis Caputo, ha pronosticado un crecimiento del 5% para 2025 y una inflación en torno al 20%, aunque algunos analistas sugieren que podría estar más cerca del 30%.

En conclusión, aunque el camino hacia el estatus de inversión de los países desarrollados es complejo y lleno de desafíos, la posibilidad de que Argentina logre este objetivo en un futuro cercano está siendo considerada seriamente por los mercados, lo que podría transformar significativamente su panorama económico.

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