viernes 16 octubre 2026

 

política monetaria

El economista Alberto Ades, doctor en Economía por la Universidad de Harvard, participó recientemente de una reunión de Gabinete junto al presidente Javier Milei y su equipo económico. Lejos de limitarse a avalar el rumbo oficial, Ades aprovechó el espacio para plantear tres interrogantes que, según su visión, resultan centrales para garantizar una transformación productiva sostenible en la Argentina. Sus preguntas giraron en torno a la política monetaria, la canalización del ahorro privado y el nivel del tipo de cambio real.

En un hilo publicado en la red social X, el economista combinó un respaldo explícito a los logros del Gobierno con una advertencia concreta: algunas empresas potencialmente viables podrían no sobrevivir el proceso de transición antes de alcanzar el nuevo equilibrio económico. “Detrás de cada empresa que cierra hay trabajadores, familias e historias que merecen nuestra atención”, escribió.

Los tres ejes del planteo de Ades

¿Es demasiado restrictiva la política monetaria?

El primer interrogante que Ades puso sobre la mesa apunta directamente a las condiciones de financiamiento del sector privado. El economista preguntó si la política monetaria vigente resulta excesivamente restrictiva y, en ese caso, si una calibración diferente podría facilitar la inversión y ayudar a las empresas a atravesar el proceso de reconversión productiva.

Sin embargo, fue cuidadoso en señalar los límites de esa alternativa. Reconoció que flexibilizar las condiciones monetarias puede implicar riesgos para la desinflación y la estabilidad cambiaria. Por eso, no presentó una respuesta cerrada sino que convocó a sus colegas economistas a aportar perspectivas que permitan evaluar si existe margen real para aliviar las condiciones financieras sin comprometer los avances logrados en materia de baja de la inflación y equilibrio fiscal.

El ahorro privado fuera del sistema financiero

El segundo eje del análisis de Ades se concentra en los recursos que permanecen fuera del circuito financiero local. Según la estimación que citó, los argentinos mantienen alrededor de 300.000 millones de dólares en moneda y depósitos fuera del sistema bancario. Eso representa una masa de recursos de enorme magnitud que, de canalizarse hacia los bancos o el mercado de capitales, ampliaría de forma significativa las fuentes de financiamiento disponibles para el sector privado.

En ese contexto, el economista preguntó qué condiciones adicionales a la Inocencia Fiscal permitirían atraer una mayor proporción de ese ahorro hacia el sistema formal. “Cuesta imaginar una transformación productiva profunda sin una expansión significativa del crédito privado”, sostuvo, dejando en claro que la disponibilidad de financiamiento no es un detalle menor sino una condición estructural para el crecimiento.

El tipo de cambio real y sus efectos sobre la economía

El tercer punto que Ades introdujo en el debate es el nivel del tipo de cambio real. Una depreciación, explicó, podría aliviar a las actividades expuestas a una mayor competencia externa, favorecer al turismo receptivo y, por determinados canales, beneficiar a la construcción. No obstante, también enumeró los costos que ese movimiento traería consigo: reducción de los salarios reales, encarecimiento de insumos importados y caída del consumo.

A ese balance agregó una pregunta adicional de fondo: si parte de la apreciación cambiaria responde a un cambio genuino en las ventajas comparativas de la economía argentina, cuánto margen habría para revertirla de manera sostenible. Para Ades, la discusión sobre el tipo de cambio debe contemplar el resultado sobre el conjunto de la actividad económica y no limitarse a los efectos sobre sectores puntuales.

Respaldo al Gobierno con advertencia sobre el costo de la transición

El análisis de Ades partió de una caracterización precisa del proceso económico en curso. La apertura comercial y la expansión de sectores como energía, minería y agro modifican los precios relativos y generan una reasignación de capital y trabajo. Desde esa perspectiva, consideró que la contracción de algunas actividades no implica necesariamente una destrucción de riqueza, sino que puede responder al desplazamiento de recursos hacia sectores con mayores ventajas comparativas y productividad.

En ese marco, elogió al ministro de Economía Luis Caputo, al presidente del Banco Central Santiago Bausili y al equipo económico en su conjunto. Sostuvo que encararon una tarea “verdaderamente titánica” con resultados que calificó de “notables” en materia fiscal, desinflación y reducción de la pobreza. Sin embargo, insistió en que evaluar únicamente a los sectores que pierden protección deja afuera los beneficios para los consumidores y las oportunidades de crecimiento de otras ramas productivas.

Su advertencia central es que la reconversión laboral, las restricciones financieras y las dificultades para adaptar el capital existente pueden impedir que una empresa llegue al nuevo escenario, incluso cuando tenga posibilidades reales de competir en él.

Qué propone para reducir los costos de la transición

Sin gasto ni subsidios: el camino de la desregulación y el crédito

Para reducir los costos de la transición sin comprometer el equilibrio fiscal, Ades descartó de plano un conjunto de alternativas que considera contraproducentes: aumentar el gasto público, otorgar subsidios sectoriales, bajar impuestos sin compensación fiscal o postergar la apertura comercial. En cambio, su propuesta se orienta en otra dirección.

El economista destacó la importancia de profundizar la eliminación de trabas regulatorias, en línea con el trabajo que viene realizando el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger. También mencionó la posibilidad de reducir distorsiones tributarias sin perder recaudación, mejorar las condiciones de competencia en los mercados, facilitar la movilidad laboral y la logística, y ampliar el acceso al financiamiento privado.

Ades reconoció que todas esas iniciativas deben desarrollarse bajo restricciones fiscales, con desequilibrios pendientes de resolver y en un contexto de dificultades para construir consensos políticos, a lo que se suma la proximidad de un año electoral. Por eso, hizo un llamado expreso a los integrantes de la profesión económica para que contribuyan con propuestas concretas que permitan moderar los costos del proceso de transformación sin poner en riesgo los avances ya alcanzados, especialmente en materia de política monetaria y estabilización macroeconómica.

En definitiva, el planteo de Ades no es una crítica al rumbo del Gobierno sino una invitación al debate técnico sobre los instrumentos disponibles para que la transición sea menos costosa para las empresas y los trabajadores que quedan en el camino. Un debate que, en su visión, la Argentina necesita dar con urgencia y con rigor.

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