sábado 25 julio 2026

El conflicto en Medio Oriente, que comenzó el 28 de febrero de 2026, ha generado un impacto significativo en el agro argentino, especialmente en los costos de producción. Un informe del Estudio Económico de la Sociedad Rural Argentina destaca que el aumento en los precios internacionales de la energía y los fertilizantes nitrogenados ya se está trasladando al sector agrícola local.

El agro argentino bajo presión por el conflicto en Medio Oriente

Impacto en los costos de producción

Desde el inicio del conflicto, el precio del petróleo ha aumentado entre un 42% y un 50%, mientras que el gasoil grado 2 en Argentina ha subido aproximadamente un 22%. Además, la urea, un insumo esencial para la fertilización, ha visto un incremento superior al 36% en el mercado internacional y cerca del 42% a nivel local. Esto ha creado un entorno de fuerte presión sobre los costos agrícolas.

El principal canal de transmisión hacia el agro argentino es el sector energético, que afecta directamente las labores de cosecha y el transporte de productos hacia los puertos. En promedio, el gasoil representa el 15% del costo de cosecha y cerca de un tercio del costo del transporte automotor de cargas. Por lo tanto, el aumento en el precio del combustible implica un incremento cercano al 3,3% en el costo de cosecha y entre un 6% y un 7% en los fletes agrícolas, lo que constituye un efecto inmediato sobre la campaña gruesa 2025/26.

Urea y producción de maíz

Sin embargo, el impacto no es uniforme. La distancia a los puertos se ha convertido en un factor determinante en la estructura de costos. Por ejemplo, para un flete de 300 kilómetros, el costo ha pasado de 35 a 38 dólares por tonelada; a 800 kilómetros, de 61 a 65 dólares; y a 1.100 kilómetros, de 70 a 75 dólares. Esta disparidad profundiza las diferencias regionales y afecta más intensamente a las zonas alejadas de los centros de exportación.

El incremento en los costos logísticos también reduce el valor efectivo del grano recibido por los productores. En establecimientos ubicados a 300 kilómetros del puerto, la incidencia del flete en el precio de la soja ha pasado del 11% al 12%, mientras que en el maíz ha aumentado del 20% al 21%, reflejando un impacto más marcado en cultivos de menor valor por tonelada.

Fertilizantes y su relación con el conflicto

El segundo canal de transmisión relevante es el de los fertilizantes, que está estrechamente vinculado al precio internacional del gas. Mientras que la urea ha registrado fuertes aumentos, los fertilizantes fosfatados han mostrado incrementos más moderados: el DAP ha subido un 4,6% y el MAP un 1,5%. No obstante, si el escenario internacional persiste, se prevé que los aumentos podrían intensificarse en los próximos meses.

De cara a la campaña fina 2026/27, se proyecta un aumento significativo en los costos de producción del trigo. En establecimientos ubicados a 300 kilómetros del puerto, el incremento sería del 9,5%, mientras que a 600 kilómetros alcanzaría el 11%. Esto implica un costo adicional de aproximadamente 58 dólares por hectárea, debido a mayores costos de fertilización nitrogenada y del gasoil y transporte.

Las perspectivas indican que la magnitud final del impacto dependerá de la duración del conflicto y de su coincidencia con el calendario de decisiones productivas. En la campaña actual, el efecto se concentra en la cosecha y la logística, pero una prolongación del conflicto podría trasladarse con mayor fuerza a la campaña fina, especialmente por el encarecimiento de los fertilizantes.

En este contexto, el agro argentino enfrenta una presión creciente sobre sus costos a través de dos vías principales: el aumento del gasoil y del transporte, y el encarecimiento de los fertilizantes nitrogenados. El impacto será mayor en las regiones alejadas de los puertos y en cultivos como el maíz y el trigo, consolidando un escenario de mayor heterogeneidad productiva y desafíos económicos para el sector.

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