jueves 16 abril 2026

Ricardo Arriazu anticipa un año prometedor para Argentina, siempre que se eviten saltos bruscos en el tipo de cambio y analiza la destrucción de empleo en el país.

Latam Economic Forum

El economista Ricardo Arriazu, uno de los principales asesores del presidente Javier Milei, ha compartido su análisis sobre el panorama económico argentino, destacando la importancia de la confianza en la dinámica cambiaria, la política fiscal y la estructura productiva del país. Arriazu afirmó: “Nos van a salir dólares por las orejas mientras no choquemos la calesita”, refiriéndose a las oportunidades de crecimiento y recuperación, siempre que no se cometan errores significativos en la política económica. Sin embargo, también advirtió sobre la destrucción de empleo en el Gran Buenos Aires.

Durante una conferencia en la Fundación del Tucumán, Arriazu definió la confianza como el elemento crucial en la demanda de dólares: “La confianza se traduce en comprar o no comprar dólares. Eso es Argentina”.

El analista recordó que el año pasado expresó su desacuerdo con el esquema de bandas cambiarias, señalando: “Ahora sabemos el resultado de la banda que tanto aplaudimos. La inflación, que estimé en 18% con el crawl del 1%, terminó en 31%. La actividad económica crecía antes de la implementación de la banda, pero comenzó a caer después. Se compraron USD 25.000 millones, pero no se adquirió nada. El riesgo país se duplicó. ¿Dónde está la ventaja de generar incertidumbre en un país donde la unidad de cuenta es el dólar y la gente piensa en dólares?”

Para Arriazu, la única política efectiva es generar confianza para que los ciudadanos no demanden dólares. Desde la flexibilización del cepo cambiario en abril de 2025, las personas físicas han adquirido divisas por más de USD 31.000 millones.

“El año pasado afirmé que el Gobierno no podía hacer nada, excepto dar confianza. ¿Y cómo se define la confianza financieramente? A través de la tasa de retorno ajustada por riesgo. Siempre optaré por donde haya la mayor tasa de retorno ajustada por riesgo. ¿Y cuál es el problema argentino? El riesgo. Un país que ha defaulteado nueve veces es un país que se comporta como un estafador serial”, evaluó.

En este contexto, Arriazu subrayó la necesidad de convencer a la sociedad y de ganar la batalla contra quienes especulan con el dólar: “La única alternativa era que quienes especularan en contra del peso perdieran. Desde 1980, hemos tenido veinte años de crecimiento negativo, todos vinculados a crisis de balanza de pagos, porque la gente salió a comprar dólares, y salvo en 1995, quienes compraron dólares ganaron”.

Arriazu también advirtió sobre los peligros de no controlar la demanda de divisas: “¿Se imaginan si el año pasado hubieran ganado? ¿Qué habría pasado este año y el próximo? Una gran corrida contra el peso. Por eso era crucial que el Gobierno ganara la batalla. Aunque Estados Unidos nos ayudó, el Gobierno logró que el contado pasara de $1.500 a $1.390. Esto es fundamental, porque la próxima vez, quien quiera comprar dólares pensará: ¿qué va a pasar?”

El economista proyectó un futuro optimista: “Los planetas se están alineando para un gran 2026, a menos que choquemos la calesita. Chocar la calesita significa cometer un error, como algunos que decían: ‘Ya están las elecciones, es el momento de cambiar el sistema y devaluar’. No, era el momento de frenar a quienes especulaban en contra”.

Sobre la estructura productiva del país, Arriazu la consideró “absolutamente artificial”. “Hemos subsidiado lo que no tenemos ventaja comparativa y hemos penalizado lo que sí. Si Argentina desea crecer, debe cambiar eso. Pero el cambio implica que algunos sectores desaparecerán. Como mencioné el año pasado, la destrucción es siempre más rápida que la creación, lo que genera pobreza, descontento y desempleo. Lo que se creará estará en las provincias y en la periferia”, analizó.

En cuanto a la destrucción de empleo, proyectó que se concentra en el Gran Buenos Aires, donde la industria ha caído significativamente en los últimos años.

“Al observar el último indicador de confianza de Di Tella, se ha incrementado en las provincias, pero ha disminuido en Buenos Aires. Ese es el gran desafío. Por eso propuse realizar un estudio de equilibrio general para identificar dónde estarán los bolsones, de modo que podamos mitigarlo, porque sabemos que la economía crecerá y generará empleo nuevamente. El problema son los dos o tres años que me tocan, y eso me toca en el Gran Buenos Aires. El proteccionismo ha llevado a la industria a ubicarse cerca del centro de consumo, Buenos Aires, provocando una gran migración del interior a la capital. El interior ha quedado con ventajas comparativas o con empleo público, con grandes errores de precios relativos, y esa es la historia del interior. Ahora es al revés”, concluyó.

Finalmente, Arriazu resumió las prioridades para la economía argentina: “A corto plazo, lo más importante es la confianza, que la gente deje de comprar dólares. Para ello, deben perder. A mediano plazo, hay que aprovechar las ventajas naturales y evitar las crisis periódicas de balanza de pagos. Para evitar estas crisis, no debe haber déficit fiscal, y hay que aprovechar el enorme potencial que tiene Argentina, lo que permitirá que el país surja con grandes cambios internos”.

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