La firma actualiza el pacto vigente desde 2000 y elimina aranceles de hasta 100% en productos como avícola, huevos y porcino en plazos de entre siete y diez años

La Unión Europea y México han formalizado recientemente la renovación de su acuerdo comercial, que ahora elimina aranceles para el 99% de los productos intercambiados entre ambas partes.
Este nuevo marco no solo actualiza el convenio que ha estado en vigor desde el año 2000, sino que también establece un calendario de desgravación que se extenderá entre siete y diez años desde su implementación. La firma del acuerdo tuvo lugar en Ciudad de México, donde las autoridades de ambos bloques se reunieron para sellar este importante pacto.
Qué productos ganan acceso y en qué plazos
Las reducciones arancelarias más significativas se centran en el sector agroalimentario. México eliminará los aranceles sobre productos como pasta, actualmente gravada con hasta un 20%; chocolate y confitería, que superan el 20%; huevos, hasta un 45%; y productos avícolas de gran relevancia económica, que actualmente enfrentan tasas de hasta el 100%.
Desde el lado europeo, se eliminarán los aranceles a 13.000 toneladas de carne porcina, 20.000 toneladas de diferentes tipos de quesos y 13.000 toneladas de preparados lácteos, que actualmente están sujetos a una tasa del 45% en todos esos rubros.
El acuerdo también incluye mecanismos para facilitar el acceso sanitario de los exportadores. Más empresas del sector cárnico porcino y avícola podrán operar sin demoras mediante un sistema de preinscripción y aceptación de productos provenientes de zonas libres de plagas reconocidas, sin costo adicional en caso de auditorías mexicanas. Esto tiene un impacto directo en los tiempos de habilitación y despacho, que históricamente han sido un cuello de botella para los exportadores europeos en ese mercado.
Implicancias para las cadenas de suministro y la distribución
El nuevo marco regulatorio obliga a los operadores logísticos a revisar sus estructuras de distribución hacia y desde México. La apertura gradual de cuotas y la reducción de aranceles en productos refrigerados y de cadena de frío, como lácteos, cárnicos y avícolas, implican mayores volúmenes de carga con requerimientos específicos de temperatura controlada, tanto en el transporte marítimo como en la última milla dentro del territorio mexicano.
Además, el acuerdo protege 568 indicaciones geográficas europeas en el mercado mexicano, lo que supone un esquema de trazabilidad y certificación de origen que debe integrarse en los procesos documentales de exportación. Para los operadores aduaneros y los agentes de carga, esto implica adaptar los flujos de documentación a nuevos requisitos de etiquetado y verificación en destino.
El impacto regional y la perspectiva para América Latina
Este acuerdo tiene implicaciones regionales. La apertura del mercado mexicano a productos europeos en condiciones preferenciales puede generar desvíos de comercio que afecten a proveedores latinoamericanos que actualmente abastecen esos mismos segmentos desde Argentina, Brasil o Chile. En sectores como lácteos, aceites y preparados alimenticios, la competencia europea con arancel cero modifica el tablero de precios y puede presionar márgenes en toda la región.
Al mismo tiempo, el acuerdo establece estándares más exigentes en materia de seguridad alimentaria, bienestar animal y resistencia antimicrobiana, que ambas partes deberán cumplir para mantener el acceso preferencial. Para los exportadores latinoamericanos que utilizan México como plataforma de reexportación hacia Europa, estos requisitos también serán relevantes a la hora de planificar sus cadenas de abastecimiento.
La entrada en vigencia del pacto y el inicio del calendario de desgravación marcarán el ritmo de los ajustes operativos que deberán encarar importadores, distribuidores y operadores logísticos en los próximos años.
Keyword: acuerdo UE México comercio agroalimentario
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