domingo 08 febrero 2026

Lula allana el camino al pacto con la Unión Europea mientras Milei consigue margen para dialogar con Estados Unidos

Lula da Silva a su llegada a la Embajada de Brasil durante la Cumbre del Mercosur en Buenos Aires, Argentina, el 2 de julio de 2025.
Lula da Silva a su llegada a la Embajada de Brasil durante la Cumbre del Mercosur en Buenos Aires, este miércoles.

Buenos Aires acogerá este jueves una nueva cumbre de líderes del Mercosur, donde se espera que se firmen acuerdos comerciales significativos con Europa, a pesar de las marcadas diferencias ideológicas entre los mandatarios presentes. El presidente argentino, Javier Milei, será el anfitrión de esta reunión semestral, aunque la atención se centrará en su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y su posible visita a Cristina Kirchner, líder de la oposición peronista, quien se encuentra bajo arresto domiciliario. Este encuentro privado podría tensar aún más la relación entre Milei y Lula, pero el bloque, que incluye a Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia, llega a la cumbre fortalecido por las repercusiones internacionales de la guerra arancelaria iniciada por Donald Trump.

Previo a la cumbre, los cancilleres del Mercosur anunciaron la finalización de un acuerdo con la Asociación Europea de Libre Comercio, que incluye a Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza (EFTA). Lula ha enfatizado durante años que las negociaciones exitosas son aquellas en las que todos los participantes ceden. Con la conclusión de este acuerdo, se eliminarán los aranceles sobre productos como el chocolate suizo y la carne que el Mercosur exporte a los países de la EFTA. Este avance también podría impulsar las negociaciones para cerrar el acuerdo más relevante, el de la Unión Europea, que se ha estado gestando durante un cuarto de siglo y que, al entrar en vigor, crearía la mayor zona de libre comercio del mundo.

Lula sostiene que, en el contexto de la guerra tarifaria de Estados Unidos, cualquier avance hacia el multilateralismo representa un triunfo político. A cambio, Brasil ha accedido a la solicitud de Milei de ampliar la lista de productos exentos de la Tarifa Externa Común, lo que implica una flexibilización de las normas del bloque. Ante las críticas de Milei hacia el Mercosur, Lula considera esencial relajar las reglas internas para preservar esta alianza comercial, vital para la integración de la región.

A pesar de sus diferencias ideológicas, tanto Milei como Lula coinciden en la relevancia de un acuerdo que abriría el vasto mercado de la Unión Europea a los productos agrícolas, hidrocarburos y minerales de los países sudamericanos. «Ratificar este acuerdo sería un triunfo diplomático, político y económico para el Mercosur», afirma la experta en relaciones internacionales Florencia Rubiolo. «Esto generaría un mayor compromiso de aquellos países que han sido más críticos, como Uruguay bajo Luis Lacalle Pou y Argentina ahora con Milei, y justificaría la continuidad del bloque», añade.

Al asumir la presidencia pro tempore, Milei había manifestado su intención de desmantelar un bloque que calificó de «prisión» y «obstáculo para el desarrollo». Sin embargo, seis meses después, ha moderado su tono, aunque sigue presionando para flexibilizar el Mercosur al máximo. Con la ampliación de la lista de excepciones arancelarias, el líder argentino obtiene margen para negociar un acuerdo comercial preferencial con Estados Unidos. La guerra tarifaria de Trump ha enfriado su entusiasmo por alcanzar un acuerdo de libre comercio con la potencia norteamericana, pero busca aprovechar su afinidad ideológica con Trump para maximizar el comercio bilateral.

Con Brasil asumiendo la presidencia rotativa del Mercosur, Lula ve una oportunidad invaluable para culminar el acuerdo Mercosur-Unión Europea. La presidencia brasileña también reactivará los debates sobre temas climáticos, derechos sociales, y cuestiones de género y minorías, asuntos que Argentina había excluido de la agenda del bloque.

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