Resultados fiscales recientes
El superávit fiscal primario alcanzó el 1,8% del Producto Bruto Interno (PBI) el año pasado, y en los primeros meses de 2025, el Sector Público Nacional registró un saldo positivo del 0,6%. Por primera vez en 15 años, el resultado financiero también fue positivo, alcanzando un 0,3% en 2024. Sin embargo, en lo que va del año, este resultado representa solo un 0,2% del PBI.
En abril, el gasto primario mostró su primera caída anual, mientras que los ingresos aumentaron. Sin embargo, la recaudación en mayo fue débil, influenciada por la eliminación del Impuesto PAIS y reducciones en retenciones y aranceles a las importaciones.
La política de ajuste fiscal y su impacto
El ajuste fiscal ha sido presentado como la razón principal detrás de la disminución de la inflación y la confianza de los mercados en el plan del ministro Luis Caputo. Sin embargo, el Gobierno parece reacio a modificar esta política. Un informe de la UBA destaca que la consolidación fiscal es esencial para estabilizar una economía con inflación crónica, y que el ajuste actual supera a los de otros planes exitosos de estabilización.
El economista Joaquín Waldman señala que el superávit fiscal se utiliza principalmente para inversiones financieras, lo que resulta en un efecto contractivo para la economía al reducir el gasto público y aumentar las tasas de interés. Esto se debe a que el Tesoro no está utilizando los pesos absorbidos para cancelar deuda, sino que busca refinanciarla, lo que convalida rendimientos más altos.
¿Es el superávit fiscal demasiado grande?
Waldman sugiere que el Gobierno podría considerar relajar el ajuste fiscal para estimular la economía, especialmente a través de la inversión en obra pública, algo que se contempla en el acuerdo con el FMI. Argumenta que el superávit actual es excesivo y que el Tesoro tiene recursos para aumentar gastos esenciales sin generar un exceso de emisión o sobreendeudamiento.
Por otro lado, el economista José Ignacio Bano opina que no hay mucho margen para relajar el superávit y que es complicado medir el equilibrio entre las políticas contractivas y su impacto negativo en el crecimiento. Recuerda que esta dualidad fue evidente el año pasado, cuando se cerró el crecimiento monetario y se sintió un parón económico.
Desinflación y crecimiento: el dilema del Gobierno
Bano considera que la economía podría soportar un 1,5% de inflación mensual, pero cuestiona hasta qué punto es conveniente seguir secando la plaza de pesos. Aunque la actividad económica muestra signos de crecimiento, este es lento y se concentra en sectores con baja generación de empleo, lo que podría aumentar las tensiones sociales.
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