Sucedió pese a los retrocesos en la actividad económica y en los salarios reales, y en medio de una creciente incertidumbre en torno al dólar.

De acuerdo con la serie desestacionalizada del INDEC, el consumo en supermercados fue el más elevado desde noviembre de 2023, justo antes de la llegada de los libertarios al poder. En términos anuales, se registró un aumento del 3% en el consumo.
En comparación con el año anterior, los mayores incrementos se observaron en el consumo de indumentaria, productos electrónicos y alimentos preparados. Sin embargo, se reportaron descensos en artículos de almacén, bebidas y productos de panadería.
En cuanto a los métodos de pago, se destacó un aumento en el uso de «otros medios de pago», que incluyen transacciones por QR. Las ventas con tarjetas de crédito también crecieron, mientras que las realizadas en efectivo y débito disminuyeron.
Un estudio reciente de la consultora LCG reveló que los indicadores de marzo relacionados con el consumo mostraron una notable disparidad. Entre las cifras positivas se encontraron los préstamos prendarios y personales, aunque las ventas minoristas de pymes sufrieron retrocesos.
A pesar de la mejora en las ventas de autoservicios mayoristas, la serie desestacionalizada apenas superó los niveles de los tres meses anteriores, permaneciendo por debajo del nivel de noviembre de 2024. En comparación con marzo del año pasado, se observó una contracción del 4% en este sector.
Más allá de los datos mencionados, la dinámica del consumo está mostrando un repunte en bienes durables y esenciales, mientras que se registran caídas en bienes de primera necesidad. Durante el primer trimestre de 2025, las transacciones en autos, motos y shoppings aumentaron en comparación con el mismo período de 2023, aunque se evidencian mermas en el consumo de carne y en las ventas en supermercados y mayoristas.