El levantamiento del cepo cambiario ha llevado a una reducción de precios en dólares, aunque se anticipa que esta tendencia podría ser temporal.
El presidente Javier Milei y el ministro de Economía Toto Caputo han celebrado la desaceleración de la inflación, destacando que las proyecciones iniciales la ubicaban cerca del 4%. En este contexto, un dato importante para el sector empresarial ha pasado desapercibido: en abril se registró una deflación en dólares, al menos considerando el tipo de cambio oficial.
Después de un primer trimestre donde los precios en dólares aumentaron un 4.2%, abril marcó un cambio significativo con una caída del 5.6%. Esto se debió a que, aunque el Índice de Precios al Consumidor (IPC) fue del 2.8%, el tipo de cambio oficial creció un 8.9% en el mismo periodo.
El gobierno celebra este doble logro: una inflación menor a la esperada y la contención del «contagio a precios» tras la eliminación del control de cambios.
No obstante, si se considera el dólar «contado con liquidación», la situación es diferente. Este tipo de cambio cayó un 9.7% en abril, lo que, aunque el gobierno lo interpreta como una señal de confianza, significa que los precios para quienes operan con este dólar paralelo se incrementaron un 13.8% en el mes.
Para los empresarios del comercio exterior, el indicador relevante es el dólar oficial; para ahorristas y turistas, el paralelo. El gobierno, sin embargo, celebra ambos, destacando la reducción de la brecha cambiaria tras la liberación del cepo, lo que genera resultados opuestos sobre la inflación en dólares según la referencia utilizada.
A pesar de esto, se espera que la deflación en dólares sea un fenómeno temporal. El mercado de futuros anticipa un dólar ligeramente inferior al de principios de mayo, y con una inflación proyectada del 2.2%, los precios en dólares podrían volver a aumentar un 4.4%. Una dinámica similar se prevé con el dólar paralelo.
Además, el plan de Caputo para fomentar la dolarización de transacciones y depósitos, buscando una apreciación cambiaria por mayor oferta de dólares, podría contribuir a que los precios vuelvan a aumentar en términos de la moneda estadounidense.
El impacto en el poder adquisitivo dependerá del sector. Productos dolarizados como la tecnología podrían experimentar reducciones de precios por exenciones arancelarias, compensando así la inflación en dólares. Para el resto de la canasta del IPC, la clave será la recuperación salarial en dólares, aunque el gobierno muestra resistencia a homologar paritarias. Cualquier aumento salarial implicaría salarios más altos en dólares, aunque no necesariamente en relación con la canasta alimentaria o los servicios públicos.
Otro motivo de celebración para Caputo es la reversión de la tendencia en la canasta básica, cuyo aumento fue inferior al del IPC general. Esta situación, que antes era utilizada por el gobierno como indicador de mejora en el consumo de los sectores de menores ingresos, se había interrumpido en febrero y marzo, con fuertes aumentos en las canastas alimentaria y básica. En abril, la canasta alimentaria subió un 1.3% y la básica un 0.9%, por debajo del 2.8% del IPC. Este dato es crucial en términos políticos, ya que influye en la medición de pobreza e indigencia, cuyo próximo censo se publicará en septiembre, en plena campaña electoral. El gobierno espera una mejora en los indicadores, luego del último dato que mostraba una pobreza del 38.1% y una indigencia del 8.2%.
Para los próximos meses, se anticipa que la tendencia a la baja de la inflación se consolide, con proyecciones de un posible 2.2% para mayo. Las consultoras no han registrado aumentos significativos en los precios de la canasta alimentaria al inicio del mes. Además, la reducción del 4% en las naftas compensará las subas de precios regulados y servicios públicos.
El gobierno, fiel a su política de «las tres anclas» (superávit fiscal, cautela en la expansión monetaria y estabilidad cambiaria), confía en que esta estrategia seguirá conteniendo la inflación.
La abrupta caída de la curva de futuros, que generó rumores sobre intervención del Banco Central, ha traído calma al mercado, reflejada en el aumento de los depósitos bancarios en dólares y la renovada preferencia por los títulos en pesos.
Este contexto permitió que, en la licitación del Tesoro, se lograra no solo «rollear» el total de vencimientos, sino también captar un 34% de fondos adicionales, absorbiendo pesos del mercado. Esta noticia alivia el mercado financiero, donde la dificultad para cubrir los vencimientos en licitaciones previas generaba preocupación por la inyección de pesos financiados con el superávit fiscal.
Keyword: Argentina más barata en dólares tras fin del cepo
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