Durante el primer trimestre de 2025, la producción de petróleo en Argentina alcanzó su mejor desempeño en más de una década, con un crecimiento del 9,8% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Este notable resultado fue impulsado principalmente por Vaca Muerta, la formación no convencional situada en la provincia de Neuquén, que continúa estableciendo récords de extracción y reafirmando su papel estratégico en el sector energético del país.
Producción y crecimiento en Neuquén
Entre enero y marzo, Argentina extrajo 10.684.722 metros cúbicos de crudo, el volumen más alto registrado para este periodo desde 2009. De esta cantidad, el 60% provino de Neuquén, que experimentó un crecimiento de producción del 20,87% en comparación con el primer trimestre de 2024. En marzo, la producción en Neuquén alcanzó los 2.258.737 m³, marcando un nuevo récord mensual.
Este desempeño fue posible gracias a las operaciones de empresas líderes como YPF, Vista, Shell y Pan American Energy (PAE), que han realizado inversiones continuas en pozos de alta productividad dentro de Vaca Muerta. El desarrollo de esta formación no solo incrementa la producción nacional, sino que también ayuda a equilibrar el declive que presentan otras cuencas más antiguas del país.
Por ejemplo, Chubut, la segunda provincia productora después de Neuquén, sufrió una caída del 5,58% en el primer trimestre de 2025, alcanzando su nivel más bajo en 15 años. En Santa Cruz, la disminución fue aún más pronunciada, con un descenso del 6,71% y un total de 928.104 m³ extraídos. Mendoza también registró una baja, aunque más leve, con una caída del 2,42% respecto al año anterior.
En contraste, Río Negro fue la única provincia fuera de Neuquén que logró mejorar sus cifras, creciendo un 9,67% interanual, aunque su participación en el total nacional sigue siendo baja, apenas un 2,9%.
La disparidad regional es evidente. Mientras Vaca Muerta avanza con desarrollos tecnológicos y perforaciones horizontales, otras provincias enfrentan el agotamiento natural de sus pozos y dificultades para atraer nuevos capitales. Este fenómeno plantea una transición compleja dentro del mapa energético nacional.
A pesar de estas tensiones, la consolidación de Vaca Muerta representa una oportunidad única para el país. Su potencial exportador y su capacidad para abastecer el mercado interno la posicionan como una pieza clave del futuro energético argentino. En el corto plazo, se espera que el dinamismo de esta formación continúe marcando el ritmo del sector.
Las empresas que operan en la región ya proyectan más inversiones para 2025, impulsadas por los resultados del primer trimestre y un entorno de precios relativamente estable. La pregunta que queda abierta es si el resto de las provincias podrá reacomodarse frente a este nuevo escenario o si la brecha productiva seguirá profundizándose. Por ahora, Vaca Muerta marca el pulso y sostiene el crecimiento del petróleo argentino.
