jueves 12 marzo 2026

El sudeste asiático se consolida como el principal socio comercial del agro argentino

Casi un cuarto de las exportaciones agroindustriales argentinas se dirigen a esta región. Vietnam lidera la lista de compradores, en una tendencia de crecimiento sostenida durante los últimos 15 años.

Un mercado clave para la agroindustria argentina

El mercado internacional juega un papel fundamental en la agroindustria de Argentina. Con una producción promedio de 140 millones de toneladas de cereales y oleaginosas al año, el 75% de esta producción se destina a la exportación, lo que resalta el perfil exportador del sector.

La demanda global ha permitido mantener los niveles actuales de producción, así como la infraestructura logística y comercial que depende de estos envíos al exterior.

Según un informe de Matías Contardi y Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en los últimos seis años se exportaron 536 millones de toneladas de granos y subproductos por un valor FOB total de US$189 mil millones.

Durante este período, más de la mitad de las exportaciones del sector cerealero y oleaginoso argentino tuvo como destino Asia, y casi un cuarto de ellas fue absorbido por la región del sudeste asiático.

Vietnam, el principal comprador de maíz y harina de soja

Entre los países de la región, Vietnam se ha consolidado como el principal comprador del agro argentino en el último año. Su demanda de productos como maíz, harina de soja y aceites ha fortalecido su posición como socio estratégico.

Este vínculo comercial se enmarca en una tendencia global donde los países asiáticos refuerzan su protagonismo en el comercio de commodities agroindustriales.

El crecimiento del sudeste asiático como destino clave para las exportaciones agroindustriales argentinas es el resultado de un proceso de transformación en el comercio global de granos y proteínas. En la última década, la demanda de alimentos en esta región ha crecido aceleradamente, impulsada por el aumento de su población, el crecimiento de su clase media y los cambios en los hábitos de consumo.

La consolidación de Argentina como proveedor confiable de materias primas agrícolas, con precios competitivos y logística eficiente, ha permitido fortalecer los lazos comerciales con países como Vietnam, Indonesia, Malasia y Filipinas.

Desde 2010, el sudeste asiático se consolidó como un destino clave

Desde principios de la década de 2010, la participación de todo el continente asiático en las exportaciones agroindustriales argentinas ha crecido de manera sostenida. En ese entonces, el continente representaba el 38% del mercado comprador con menos de 20 millones de toneladas anuales. Hoy, los envíos hacia la región superan ampliamente esas cifras, alcanzando un promedio del 53% y porcentajes superiores en productos como la carne vacuna.

Vietnam lidera las compras, seguido de cerca por Indonesia y Malasia. Filipinas, aunque en menor volumen, también se ha posicionado como un mercado estratégico para estos productos.

Este crecimiento se explica por varios factores. Por un lado, el aumento de la producción ganadera en estos países ha generado una mayor demanda de insumos forrajeros, impulsando la necesidad de importar harina de soja y maíz.

Por otro lado, las restricciones productivas en algunas economías del sudeste asiático, como la limitada superficie cultivable o la dependencia de importaciones de proteína vegetal y animal, han favorecido la diversificación de sus proveedores, con Argentina logrando posicionarse como un socio clave.

El futuro del comercio agroalimentario con esta región dependerá de la evolución de la demanda y de la capacidad de Argentina para mantener volúmenes de producción competitivos.

El impacto del aumento del PBI per cápita

El crecimiento económico sostenido de los países del sudeste asiático, que combinan grandes poblaciones con una expansión acelerada del poder adquisitivo, ha sido el motor detrás de este fenómeno. Según datos del Banco Mundial, entre 2009 y 2023, el PIB per cápita de Indonesia y Filipinas aumentó más del 60%, mientras que en Vietnam se duplicó.

Estas tres naciones concentran el 70% de la población de la región, pero la tendencia ha sido generalizada en casi todos los países del bloque, con un crecimiento promedio anual del 3,2%, muy por encima del 2,1% global y del 0,4% registrado por Argentina.

El avance económico de la región ha impulsado una mayor demanda de alimentos y materias primas, favoreciendo la expansión de las importaciones agroindustriales. Con una producción agrícola competitiva y una infraestructura exportadora consolidada, Argentina ha sabido aprovechar esta oportunidad, consolidándose como proveedor clave de maíz, harina de soja y trigo para abastecer a una de las zonas de mayor dinamismo económico del planeta.

El desarrollo socioeconómico del sudeste asiático en las últimas dos décadas no solo se ha reflejado en el crecimiento del PIB per cápita, sino también en una mejora generalizada en la calidad de vida de su población. Según el Índice de Desarrollo Humano de la ONU, la mayoría de los países de la región han escalado posiciones en la clasificación, pasando de niveles medios o bajos en 2010 a alcanzar, en muchos casos, un desarrollo humano alto o muy alto en la actualidad.

Este avance ha permitido una mejora en la alimentación, la educación y la salud, factores que han impulsado un mercado más robusto y con una creciente demanda de alimentos de mayor calidad.

En línea con esta evolución, las proyecciones para la próxima década anticipan un aumento sostenido en el consumo de proteína animal en la región. Según la FAO, el déficit de ingesta proteica en estos países sigue siendo significativo en comparación con los promedios mundiales, pero se espera que esta brecha se reduzca de manera acelerada en los próximos diez años.

Este proceso estará acompañado por un crecimiento económico vigoroso, con la FAO y el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos proyectando que el ingreso real del sudeste asiático aumente un 4,4% anual hasta 2034, liderado por economías como Indonesia, Malasia, Filipinas y, especialmente, Vietnam, que se perfila como una de las naciones con mayor expansión a nivel global.

Se espera que el sudeste asiático sea responsable del 20% del incremento global en la importación de maíz y del 70% del aumento en las compras de harina de soja en el mercado mundial. En este contexto, Argentina tiene la oportunidad de consolidar aún más su rol como proveedor estratégico, con Vietnam a la cabeza de las compras de insumos agroindustriales.

Para 2034, se estima que este país importará 6 millones de toneladas adicionales de maíz y 1,7 millones de toneladas más de harina de soja, elevando su participación en el comercio global de estos productos.

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