Retenciones: con la baja ya vigente, ¿cuál podría ser el impacto para el productor y la economía?
Por ahora, el mercado no refleja las menores alícuotas. Diversos informes analizan cuánto podría mejorar la rentabilidad y los ingresos, una vez que el nuevo mecanismo de retenciones se consolide.

Imagen generada a través de Inteligencia Artificial
La rebaja de retenciones a los principales granos y subproductos que exporta la Argentina está vigente desde el último lunes y supone un achique del 21% en las alícuotas que venían rigiendo para el comercio exterior de soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo.
Sin embargo, en lo que va de la semana, no ha habido un impacto concreto que se observe en las pizarras del mercado de Rosario, donde los valores se han mantenido en general estables y las operaciones han sido escasas.
Esto ha llevado a que desde el ruralismo hablen de “incertidumbre” en relación a si efectivamente llegará el beneficio a los productores, y esto viene atado a que los exportadores terminen de resolver la encrucijada del esquema armado por el Gobierno, que impone que para obtener este beneficio de menores alícuotas, las liquidaciones de divisas se deben realizar en un plazo máximo de 15 días.
Este modelo financiero es lo que por ahora no encuentra cómo resolverse para que se traslade al precio de los productores, y es lo que estaría haciendo que el impacto en el mercado aún no haya llegado.
LAS RETENCIONES Y SU IMPACTO
Mientras tanto, la pregunta tranqueras adentro es, efectivamente, cuál debería ser el beneficio que perciba el productor. Asimismo, también está el interrogante de cómo impactará esta medida en la economía a nivel general.
En ese sentido, desde el momento del anuncio realizado por el ministro de Economía, Luis Caputo, se han difundido numerosos análisis sobre la rebaja de retenciones y su posible repercusión en el bolsillo del chacarero, en la actividad económica y en la recaudación.
A continuación, un repaso por varios de esos informes:
Retenciones: rentabilidad en la zona núcleo y el NOA
El investigador Franco Artusso, del Instituto de Estudios de la Fundación Mediterránea (IERAL), analizó el impacto de la medida tomando como referencia dos modelos agrícolas con distintos niveles de eficiencia en la producción de los granos, uno que captura las particularidades de la zona núcleo (sudeste de Córdoba) y otro que intenta representar a la gran región extrapampeana (Santiago del Estero, centro-norte del país).
En ambos casos se considera el caso de un productor propietario de la tierra, con una escala de producción de 500 hectáreas y un esquema de siembra “50 y 50” de soja y maíz.
A grandes rasgos, Artusso concluye que, de mantenerse la baja de DEX durante todo el 2025 (y no solo hasta junio), la rentabilidad neta del productor (margen después de impuestos) aumentaría un 12% o U$S 52 por hectárea en zona núcleo y 20% o U$S 41 en zona extrapampeana.
“Estos dólares ‘extras’ para el productor son a su vez los que perdería de recaudación el estado, implicando una retracción del 8-10% de los ingresos totales del fisco con respecto al escenario sin reducción del impuesto”, agrega Artusso.
De todos modos, advierte también que la recaudación tributaria total cae proporcionalmente menos que la recaudación perdida por la baja de los DEX (-19%) y explica que esto se debe a que, tras la reducción de las alícuotas, aumenta la recaudación de otros impuestos y se compensa parcialmente la pérdida.
Este efecto se explica fundamentalmente por la mayor recaudación del impuesto a las ganancias (+15-21% dependiendo la zona), pero también se recaudaría más por el impuesto a los Sellos (+6%), al cheque (+4%) e Ingresos Brutos (+2%).
“Considerando estos cambios sobre la estructura tributaria y los distintos niveles de gobierno que recauda cada impuesto, se observa que las provincias serían las grandes ganadoras tras la reducción de los DEX: pasarían a recaudar 12-15% más, un extra de U$S 16 por hectárea en zona núcleo y de U$S 11 / ha en zona extrapampeana; Nación, por su parte, absorbería toda la perdida recaudando 14-15% menos, con una merma de U$S 68 en zona núcleo y de U$S 52a en zona extrapampeana, respectivamente”, completa el estudio.
Por otro lado, remarca que, aún con la rebaja, la carta tributaria total sobre el productor (nación más provincias), si bien disminuye entre 5 y 6,4 puntos porcentuales, permanece muy elevada en el 2025: promediaría 54,4% en zona núcleo y 60,6% en zona extrapampeana.
“Esto quiere decir que, luego de pagar impuestos, al productor agrícola de zona núcleo le quedará tan solo el 45,6% de la renta que genere con su actividad (ingresos menos costos) y al de zona extrapampeana apenas el 39,4%”, precisa Artusso.
El artículo completo: https://novedadeseconomicas.ieral.org/un-paso-en-la-direccion-correcta/
Retenciones: un “extra” de U$S 1.000 millones
Por su parte, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires enfocó el análisis en el impacto que puede tener esta medida en la generación de divisas.
“El reciente anuncio de la baja en los derechos de exportación representa un avance significativo en la política tributaria hacia el agro. Aunque la medida tiene carácter temporal, su implementación desde el próximo lunes hasta el 30 de junio de este año podría generar efectos muy positivos en el corto plazo”, señala el reporte de la entidad porteña.
Desde su punto de vista, la baja de las alícuotas genera incentivos claros para que los productores comercialicen parte de los niveles de stocks acumulados, que rondan las 10 millones de toneladas de soja de campañas anteriores, al tiempo que impulsa las ventas de la campaña en curso.
“Esto podría traducirse en una oferta adicional significativa, contribuyendo a la generación de divisas y una mejora en la recaudación fiscal, fortaleciendo variables clave para la estabilidad macroeconómica”, subraya.
Proyectando las ventas de granos hasta fines de junio, basadas en el ritmo promedio de las últimas campañas, la estimación de la Bolsa de Buenos Aires es una mejora de aproximadamente U$S 1.000 millones.
“Si además se comercializara parte del stock de soja de campañas anteriores, este valor podría incrementarse, aunque su estimación resulta compleja. Supongamos que se vendiera la mitad de dicho stock, lo que implicaría un incremento adicional de alrededor de U$S 500 millones”, agrega.
Para la entidad porteña, lo importante sería que la medida continúe en el tiempo, de manera de significar un incentivo para la próxima campaña que permita mejorar los niveles de inversión en tecnología.
Retenciones: los nuevos precios estimativos
Otro reporte al respecto vino de la mano de Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
En su extenso análisis, Romano dijo que si se tomaran los precios FOB vigentes al día del anuncio y se la aplicara la reducción de alícuotas de manera directa, la soja debería mejorar US$ 27 por tonelada, mientras que el maíz y el trigo deberían hacerlo en alrededor de US$ 6.
Sin embargo, hay muchos matices a tener en cuenta, más allá de que faltan las normas que aclaren cómo se hará la liquidación de divisas.
La baja de retenciones “renueva la esperanza” entre las principales cadenas agrícolas
Según el analista, a los valores actuales, la intención de venta de soja mayo 2025 venía siendo muy baja. Por ello, al comparar la capacidad teórica de pago de la industria, partiendo de los valores de aceite y harina (CTP), arrojaba 285 US$/tn y el precio real era de 280 US$/tn. El margen de 5 US$/tn que esto generaba para ese momento resulta bajo, ya que en cosecha cuando se produce la mayor presión vendedora del lado del productor, ese margen suele estar en 20 US$/tn.
En soja disponible, maíz y trigo, los precios tenían más lógica frente a lo que se pagaba en los mercados de exportación. Dicho esto, es posible que, de haber mayor oferta de soja nueva, tomando la CTP con estos derechos de exportación vemos que sugieren 306, pero sería razonable esperar precios en el rango de los 285/290 US$/tn.
En resumen, “la soja disponible debería estar en torno a los 305/310, el maíz disponible en 200, y a cosecha en 193. Los precios del trigo están con una lógica particular, los teóricos quedaban por encima de la CTP, por lo que es difícil estimar donde deberían quedar los mismos”, detalla Romano.
Pero otra cuestión a considerar es que se anticipa que, con la rebaja impositiva, el productor será más vendedor que antes, por lo que la mayor oferta debería hacer caer los precios de los granos en el mercado internacional.
Pensando en la cabeza del productor, para Romano “en soja es momento de venta”, porque los precios reales que se operaron suponen que se mantengan precios FOB con una Argentina poco vendedora, y un descuento sobre la capacidad de la industria bajo.
“De 290 para arriba veo esto para vender. Si no tenemos otros eventos, esperaría una soja en cosecha entre 270 y 280. En maíz podríamos ver mejores valores, por lo que seguiría avanzando con más prudencia. El trigo fue poco afectado por estas medidas, pero lo empujaron a la suba. Si antes esperábamos 220 para vender lo que queda de la vieja, ahora quisiera por lo menos 5 más”, recomienda.
En tanto, para quienes están muy vendidos, el consejo es “ir por los CALL”. “En maíz lo haría rápido, en soja esperaría a valores de futuros en la zona de los 280, pero el aumento en la volatilidad y lo raro del mercado podría generar primas más altas que antes”, menciona.
Retenciones: muchas preguntas, pocas respuestas
En el terreno del análisis desde los números de las empresas agropecuarias, otro desglose es el que hace la consultora Zorraquin + Meneses en su informe mensual.
“Desarmar intervenciones del mercado en un sistema tan enmarañado y todavía ‘débil’ como el de la Argentina, en el medio de una campaña, no es fácil. Tendrá, en el corto plazo, consecuencias agradables y otras no tanto para distintos actores. Algunas sencillas de ver y otras que no imaginamos, una especie de ‘efecto mariposa’ muy difícil de predec