viernes 26 junio 2026

Un análisis de la recuperación económica en Argentina

Actividad económica

En los últimos meses, la actividad económica en Argentina ha mostrado un repunte notable, aunque con una marcada heterogeneidad. Los analistas destacan que existe una brecha significativa entre los sectores que están experimentando un crecimiento robusto y aquellos que continúan rezagados. Este fenómeno es particularmente evidente en la industria, donde algunos rubros se benefician más que otros.

El Producto Bruto Interno (PBI) creció un 3,9% en el tercer trimestre de 2024, y las proyecciones para el último cuarto del año sugieren que esta tendencia podría continuar, aunque no con la misma intensidad. Según el último Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) publicado por el Indec, hubo un incremento del 0,6% mensual, aunque con una leve caída interanual del 0,7%.

Un informe de la consultora Invecq señala que, a pesar de que la actividad económica cerrará el año con una contracción de aproximadamente 3%, esta caída es menor a la esperada. Sin embargo, persisten fuertes heterogeneidades sectoriales. Por un lado, los sectores vinculados al comercio exterior, como el agro, la pesca y la minería, están mostrando un crecimiento significativo.

Actividad fabril

En contraste, los sectores que dependen de la demanda interna, como la construcción, el comercio y la industria, aún presentan cifras negativas, aunque están en proceso de recuperación tras una caída abrupta a principios de año. Este informe también indica que el empleo ha aumentado en el sector privado no asalariado, lo que sugiere un incremento en la precarización laboral.

En cuanto a los salarios, se observa una recuperación, aunque de manera lenta y desigual. Los asalariados privados registrados han visto una disminución en términos reales del 2,7% en comparación con octubre de 2023, mientras que los salarios públicos han caído un 18,6%.

Distintas velocidades en la industria

La industria manufacturera ha sido uno de los sectores más afectados por el ajuste económico. Sin embargo, en los últimos meses se ha registrado un rebote que ha llevado la actividad a niveles similares a los del año anterior. Según el informe de Orlando J. Ferreres, la medición interanual muestra un retroceso del 0,3% y una mejora del 0,9% mensual, tras una baja observada en octubre.

Esta heterogeneidad se manifiesta en la producción, donde el sector de alimentos, especialmente el complejo aceitero, ha equilibrado las caídas en otros sectores, como la producción de minerales no metálicos, que está estrechamente relacionada con la actividad de la construcción.

De cara a 2025, se anticipa que la mejora en los salarios, un orden macroeconómico más estable y el florecimiento del crédito privado podrían beneficiar a los sectores más rezagados. Sin embargo, también se mencionan riesgos, como la posibilidad de una apertura comercial que podría afectar a los sectores más protegidos.

En resumen, aunque los sectores exportadores empujan el rebote económico, los que dependen del consumo interno siguen enfrentando desafíos significativos en su recuperación.

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