jueves 25 junio 2026

La inquietud y el debate sobre el nivel del tipo de cambio son constantes a medida que el peso continúa apreciándose. El impacto para los exportadores ante la reducción de la brecha cambiaria

Las exportaciones provinciales alcanzaron cerca de 2.500 millones de dólares en marzo.

A medida que el dólar sigue disminuyendo, la brecha cambiaria se reduce y el beneficio del “dólar blend” para los exportadores se desvanece, lo que genera un debate interminable sobre el nivel del atraso cambiario. El equipo económico liderado por Luis Caputo parece ajeno a esta discusión, pero eso no impide que se mantenga viva.

“Desde que anunciamos el crawling al 2%, comenzaron a especular que tendríamos que devaluar, que no ingresarían dólares por el atraso y que el esquema no resistiría. Pero aquí estamos”, afirman desde el Ministerio de Economía. En cada oportunidad, Caputo y su equipo enfatizan que las comparaciones son no solo odiosas, sino también imprecisas.

Tipo de cambio real 2024: comparaciones y contextos

Esto se evidencia, por ejemplo, al comparar el tipo de cambio real (ajustado por inflación) en diferentes períodos. La consultora Empiria, dirigida por el exministro de Economía Hernán Lacunza, presentó un gráfico que compara el promedio del valor real del dólar en distintos gobiernos desde la Convertibilidad. Actualmente, el tipo de cambio real se sitúa en $1.012, ligeramente por encima del promedio de la administración de Alberto Fernández, que fue de $1.000 a precios actuales, y de su predecesor Mauricio Macri, cuyo promedio fue de $1.007. Estos son los tres momentos de mayor atraso cambiario, al menos desde esta perspectiva, después del 1 a 1 y el final del segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner.

No obstante, los contextos son diferentes. La principal diferencia con los períodos anteriores es el superávit financiero. Esto es especialmente relevante al compararlo con la Convertibilidad, ya que se establece un esquema que se considera similar y se le atribuyen las mismas fallas. “Ya sabemos cómo terminó”, es una frase común entre economistas críticos, tanto de aquellos que están en las antípodas ideológicas del actual gobierno como de quienes, más cercanos al libre mercado, han sido particularmente duros con la gestión económica actual, como Roberto Cachanosky o Carlos Rodríguez, quien formó parte del equipo de Roque Fernández durante la época del peso convertible. La respuesta a esta crítica es clara: el gasto público excesivo y el déficit fueron los factores que llevaron al colapso del tipo de cambio fijo.

Inflación y brecha cambiaria

Otra diferencia significativa, no solo con el expresidente Carlos Menem, sino también con sus sucesores Cristina Kirchner, Macri y Alberto Fernández, es que las dinámicas son opuestas. La inflación está en descenso y, sobre todo, la brecha tiende a disminuir en lugar de ampliarse. Estos son dos puntos cruciales.

Para los exportadores, la convergencia del tipo de cambio cumple con uno de sus principales reclamos: la unificación del tipo de cambio. Esto significa que liquidan sus dólares al mismo tipo de cambio al que importan los insumos necesarios y eventualmente se re-dolarizan. De alguna manera, la eliminación de la brecha cambiaria neutraliza el atraso del dólar en relación con el resto de los precios de la economía.

La eliminación de impuestos, la agenda de desregulación, la reforma laboral y las mejoras en infraestructura son otros pilares fundamentales para mantener el plan de un “dólar barato”, que el gobierno no se esfuerza en desmentir. Por el contrario, Caputo ha advertido repetidamente que el proceso de apreciación cambiaria es inevitable a medida que la economía argentina se estabilice y recupere el crecimiento sostenido que ha perdido durante más de una década, aunque todavía no está claro si esto se podrá lograr en los próximos años, más allá del rebote esperado para 2025.

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