
El uso de la capacidad instalada industria se ubicó en 58,5% durante agosto de 2026, apenas por encima del 58,2% registrado en julio, pero por debajo del nivel del mismo mes del año anterior, que habia alcanzado el 59,6%. Asi lo informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), confirmando que casi cuatro de cada diez maquinas permanecieron inactivas en las plantas fabriles argentinas durante ese mes.
El dato refleja un panorama de estancamiento productivo que preocupa a economistas y empresarios por igual. Si bien el indicador no empeoró de forma pronunciada respecto a julio, la comparación interanual muestra un retroceso que se suma a una caida acumulada de la producción manufacturera del 2,7% entre enero y agosto de 2026.
Sectores con mayor parate productivo
Metalmecánica y automotriz, entre los más afectados
Los productos de metalmecánica excepto automotores registraron uno de los niveles de ociosidad más altos del periodo. Su uso de la capacidad instalada industria llegó apenas al 35,9%, lo que implica un parate cercano al 64,1%. La caida estuvo impulsada por los menores niveles de producción de maquinaria agropecuaria y de aparatos de uso doméstico, dos rubros que enfrentan una demanda deprimida en el contexto actual.
La industria automotriz también atravesó un retroceso significativo. En agosto utilizó el 46,2% de su capacidad instalada, frente al 53,3% del mismo mes del año anterior. Eso representa una baja de 7,1 puntos porcentuales interanuales, explicada principalmente por la menor cantidad de unidades fabricadas por las terminales automotrices que operan en el pais.
Textiles, tabaco y caucho, por debajo del promedio
Otros rubros también se ubicaron claramente por debajo del promedio general. La industria textil operó al 44,6% de su capacidad, mientras que los productos del tabaco alcanzaron el 44,4%. En el caso de los productos de caucho y plástico, el indicador fue aún más bajo: 40,9%. Los minerales no metálicos, vinculados al sector de la construcción, trabajaron al 54,5%, por debajo del 58,5% registrado en agosto de 2025, arrastrados por la menor elaboración de cemento y la caida en la fabricación de vidrio.
Los sectores que sostuvieron los niveles más altos de actividad
Refinación de petróleo y química, los de mejor desempeño
En el extremo opuesto, la refinación del petróleo lideró la utilización de la capacidad instalada industria con un 88,8%, superando el 86,1% registrado en agosto de 2025. El avance respondió a un mayor procesamiento de crudo durante el periodo analizado.
Las industrias metálicas básicas operaron al 70,1%, seguidas por los productos alimenticios y bebidas, con el 66,4%, las sustancias y productos químicos, con el 65,2%, y el papel y cartón, con el 61,3%. En el rubro químico, la mejora interanual fue notable: pasó del 60,1% al 65,2%, impulsada principalmente por un incremento del 6% interanual en la elaboración de detergentes y jabones.
Alimentos y bebidas: estabilidad con presión sobre la carne
El sector de alimentos y bebidas se mantuvo prácticamente estable, pasando del 66,6% al 66,4%. Sin embargo, el desempeño estuvo condicionado por la menor producción de carne vacuna, que registró una caida interanual del 8,1%. Según datos de la Secretaria de Agricultura, Ganadería y Pesca, el volumen de carne bovina destinado al mercado interno disminuyó un 13,2% en el mismo periodo.
La lectura de los economistas: ajuste por el lado de la oferta
Para Tomás Amerio, economista de la Fundación Libertad y Progreso, los datos del INDEC revelan una dinamica preocupante que va más allá de los números superficiales. “Entre enero y agosto la utilización promedió 57,8%, exactamente lo mismo que en 2025, aunque la producción manufacturera acumula una caida de 2,7%. Que el uso no empeore con menos producción sugiere que la capacidad instalada también se está achicando, por cierres de lineas o de plantas, y que el ajuste se hace por el lado de la oferta”, explicó en declaraciones a Ambito.
El economista también advirtió sobre las implicancias de cara a una eventual recuperación del consumo. Según su análisis, si la demanda se reactiva, es probable que esa capacidad ociosa existente absorba el incremento antes de que las empresas recurran a nuevas contrataciones o inversiones en maquinaria. Eso significaria que una mejora en el consumo no se traduciria necesariamente en más empleo industrial en el corto plazo.
En sintesis, el panorama de la capacidad instalada industria en agosto de 2026 muestra un sector fabril que logra mantenerse estable en sus indices de utilización, pero a costa de una base productiva que se reduce. Los cierres de lineas y plantas son la señal más preocupante de un ajuste estructural que todavia no encontró su piso.
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