
El Fondo Monetario Internacional (FMI) encendió las alarmas ante la comunidad financiera internacional al emitir una advertencia contundente dirigida tanto a economías avanzadas como a mercados emergentes: la postergación del ajuste fiscal no reduce el problema, sino que lo agrava. El mensaje fue claro y directo: cuanto más tiempo demoren los gobiernos en actuar, mayor será el costo que deberán afrontar sus sociedades en el futuro.
La advertencia se produjo en la antesala de las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial celebradas en Bangkok, y fue comunicada públicamente por Rodrigo Valdés, director del Departamento de Asuntos Fiscales del organismo. Sus declaraciones a la agencia Reuters y una entrada de blog oficial publicada el mismo miércoles condensaron el diagnóstico del Fondo sobre el estado de las finanzas públicas globales.
Un escenario fiscal que se deteriora a mayor velocidad de lo previsto
Según Valdés, los resultados fiscales del año en curso son peores de lo esperado hace seis meses y también peores en comparación con las proyecciones de doce meses atrás. Esta evolución negativa se explica por una combinación de factores que presionan simultáneamente sobre las cuentas públicas de casi todos los países del mundo.
La deuda pública media a nivel global se encamina a alcanzar el 100% del Producto Interno Bruto (PIB), el nivel más alto registrado desde la Segunda Guerra Mundial. En ese contexto, el margen disponible para seguir postergando decisiones de consolidación fiscal se reduce de manera acelerada. El organismo subraya que la mayoría de los gobiernos sigue priorizando la expansión del gasto antes que la aplicación de medidas de austeridad, lo que profundiza las vulnerabilidades a mediano plazo.
Los cuatro factores que elevan los rendimientos soberanos
El FMI identificó cuatro elementos centrales que han presionado al alza los rendimientos de los bonos soberanos de largo plazo durante los últimos meses: los altos precios del petróleo crudo, la inflación persistente, una mayor demanda de inversión a escala global y la aceleración en el desarrollo de la inteligencia artificial. Como resultado de esta combinación, la tasa media de los títulos estatales a diez años del grupo G7 escaló más de 110 puntos básicos entre febrero y septiembre, alcanzando máximos que no se veían en casi dos décadas.
Este encarecimiento del financiamiento agrava directamente la situación de los tesoros nacionales. El costo medio del financiamiento público, que se ubicaba en el 2,3% en 2021, trepará al 3,7% para 2031 según las proyecciones del organismo. En el caso de Estados Unidos, los pagos de intereses exigirán un 5,3% del PIB, cifra que iguala el gasto destinado al sistema de Seguridad Social y que más que duplica el nivel prepandémico del 2,8%.
La urgencia del ajuste fiscal: por qué el tiempo juega en contra
El mensaje central del FMI puede resumirse en una frase que el propio organismo publicó en su blog: “Cuanto más esperen los países, más doloroso será el ajuste fiscal”. Esta afirmación no es retórica. El Fondo explicó que cada año de demora incrementa la carga de intereses, reduce las opciones de política económica disponibles y amplifica las vulnerabilidades en caso de que se produzca una nueva desaceleración global.
Valdés fue enfático al respecto: “Ahora decimos que es urgente y que hay que actuar ya porque, básicamente, las condiciones han cambiado. Si hay que quedarse con un mensaje, hemos elevado el tono de urgencia”. Esta declaración marca un cambio de énfasis significativo en la comunicación del organismo, que hasta hace no mucho tiempo reconocía ciertos márgenes para una consolidación gradual.
El desafio politico de implementar la consolidacion
Mas alla del diagnostico economico, el FMI reconocio que el principal obstaculo para avanzar no es tecnico sino politico. Valdés senalo que el gran desafio para las economias avanzadas con altos niveles de deuda consiste en construir el apoyo politico necesario para implementar planes concretos de contencion del gasto y reduccion de deficit. Sin ese respaldo, los compromisos fiscales tienden a diluirse frente a las presiones de corto plazo.
En varios paises, la tasa de interes efectiva sobre la deuda ya supera al crecimiento del PIB nominal. Cuando esto ocurre, la dinamica de la deuda se vuelve explosiva de manera automatica, incluso sin que el gobierno incurra en nuevos deficit primarios. Esta situacion, advirtio el Fondo, dificulta seriamente cualquier intento de estabilizacion fiscal sostenida.
Mercados emergentes y paises de bajos ingresos: los mas expuestos
El FMI tambien puso el foco en la situacion de los mercados emergentes y los paises de menores ingresos. Si bien las condiciones de financiamiento para muchas de estas economias se habian mantenido relativamente favorables hasta el momento, el organismo advirtio que esa ventana podria cerrarse en cualquier momento. Por eso, instó a esos países a reducir sus vulnerabilidades fiscales y fortalecer la gestion de la deuda antes de que el acceso a los mercados se encarezca o se restrinja.
En los paises de bajos ingresos, el panorama ya es critico: los pagos de intereses consumen mas del 15% de la recaudacion impositiva total, superando con creces el promedio del 9% registrado entre 2011 y 2019. Esos recursos que van al servicio de la deuda son fondos que no pueden destinarse a educacion, salud, infraestructura ni ningun otro gasto productivo.
El costo de los subsidios energeticos bajo la lupa
Otro punto critico del informe del FMI tiene que ver con las politicas de contencion de precios de la energia. Valdés reconocio que un numero creciente de paises ha comenzado a permitir que el encarecimiento del petroleo y el gas se traslade a los consumidores, aunque muchos gobiernos aun sostienen subsidios costosos y de alcance general. El costo fiscal de todas esas medidas equivale aproximadamente a medio punto porcentual del PIB mundial, segun estimo el propio Fondo. Ademas, la continuidad de esos subsidios tiene un efecto secundario indeseado: presiona los precios al alza a escala global, alimentando la misma inflacion que encarece el financiamiento soberano.
En este escenario de inflacion persistente y energia cara, los bancos centrales se veran obligados a mantener tasas de interes elevadas durante un periodo prolongado. Eso reduce aun mas la flexibilidad de los gobiernos para responder a eventuales shocks externos o desaceleraciones economicas, en un momento en que ademas crecen las demandas de mayor gasto en defensa, seguridad energetica y sistemas previsionales.
Una advertencia que llega en un momento decisivo
El llamado del FMI se produce en un contexto geopolitico y economico particularmente complejo. Las tensiones comerciales, los conflictos armados en distintas regiones del mundo, la transicion energetica y el impacto de la inteligencia artificial sobre los mercados laborales generan presiones adicionales sobre los presupuestos publicos. En ese marco, la exigencia de un ajuste fiscal ordenado y creible no solo responde a criterios tecnicos de sostenibilidad de la deuda, sino tambien a la necesidad de preservar la confianza de los mercados y la capacidad de accion de los estados frente a futuros imprevistos.
El mensaje del organismo multilateral es inequivoco: no hay atajos ni demoras posibles sin pagar un precio cada vez mas alto. La consolidacion fiscal responsable, aunque politicamente costosa en el corto plazo, es la unica via para preservar la estabilidad economica a largo plazo.
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