
Durante tres días, París fue algo más que la capital de la moda mundial. Mientras la Fashion Week acaparaba los titulares del sector textil y llenaba los hoteles de la ciudad a precios que duplicaron las tarifas habituales, el Gobierno argentino desarrollaba en paralelo su propia apuesta ante el mundo empresarial europeo: la segunda edición de la Argentina Week, un encuentro diseñado para seducir inversores y mostrar un país en transformación.
El balance oficial fue contundente. El ministro de Economía, Luis Caputo, cerró la jornada final con una publicación en la red social X que resumió el espíritu del evento: “Excelente semana. Cada vez más confianza en el país, el presidente y su rumbo elegido”. Según el embajador argentino en Francia, Ian Sielecki, los anuncios de inversión sumados alcanzaron los 27.000 millones de dólares.
Una edición que superó a Nueva York
Quienes habían participado de la primera Argentina Week, celebrada en marzo de 2026 en Nueva York, coincidieron en que la versión parisina fue superior en casi todos los aspectos. El consenso entre empresarios y funcionarios fue amplio y se sostuvo sobre varias razones concretas.
Mayor volumen de inversiones comprometidas
Los cinco anuncios más relevantes del evento sumaron, en conjunto, casi 27.950 millones de dólares. TotalEnergies presentó una cartera de inversiones cercana a los 10.000 millones de dólares orientada a Neuquén y Tierra del Fuego. Pluspetrol, junto a la estatal neuquina GyP, obtuvo la aprobación del Comité Evaluador del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para el proyecto Bajo del Choique-La Invernada, en Vaca Muerta, con un compromiso de 12.400 millones de dólares a 25 años. Glencore destinó 4.000 millones de dólares para el proyecto Agua Rica, en Catamarca. PAE, junto a la francesa SNF, anunció 1.200 millones de dólares para Cerro Dragón, en Chubut. Y Eramet comprometió alrededor de 350 millones de dólares para el proyecto de litio Centenario-Ratones, en Salta.
A esas cifras se sumaron anuncios sin monto específico informado: LVMH acordó la compra de Vicuña en Catamarca y la ampliación de sus bodegas en Mendoza, mientras que Hitachi eligió a la Argentina para instalar su hub regional latinoamericano, con la creación de 2.000 puestos de trabajo.
Convocatoria internacional de alto nivel
El salón principal de la OCDE, donde se desarrolló el Plenary Room, reunió a unos 500 CEOs europeos. Entre las figuras internacionales más destacadas estuvieron Sultan A. Al Jaber, de ADNOC; Claudio Descalzi, de ENI; y Patrick Pouyanné, de TotalEnergies. Del lado argentino, la presencia incluyó a Marcelo Mindlin de Pampa Energía, Marcos Bulgheroni de PAE, Alejandro Elsztain de IRSA, Martin Rappalini de la UIA y Rodrigo Pérez Graciano de Stellantis, entre otros.
El gesto político de los gobernadores
Otro elemento que diferenció esta edición fue la participación de 13 gobernadores de provincias hidrocarburíferas, mineras y agroindustriales. El gesto fue leído como una señal de unidad interpartidaria que reforzó el mensaje de estabilidad hacia el exterior. El presidente Javier Milei agradeció públicamente el acompañamiento, y el propio gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, aprovechó el contexto para reflexionar sobre la dinámica interna del peronismo de cara al año electoral.
A diferencia de la edición neoyorquina, que llevaba más el sello de la banca privada, la Argentina Week en París tuvo una impronta gubernamental mucho más marcada, con funcionarios activos en cada panel, reunión y acto de cierre.
La energía como protagonista central
El sector energético fue, sin dudas, el gran eje de la Argentina Week en París. Vaca Muerta volvió a ocupar el centro de la escena, con proyectos que consolidan a la Argentina como un destino prioritario para empresas globales del sector hidrocarburífero. La minería, con anuncios en Catamarca y Chubut, y el litio, con el proyecto en Salta, completaron el cuadro de un país que busca posicionarse como proveedor estratégico de recursos naturales para Europa.
El RIGI, el régimen de incentivos creado por el Gobierno para atraer grandes inversiones, demostró ser una herramienta concreta: varios de los proyectos anunciados pasaron por su Comité Evaluador durante el evento mismo, lo que le dio al encuentro una dimensión operativa que trascendió lo meramente declarativo.
La pregunta que atraveso todo el evento
Sin embargo, el optimismo tuvo su contrapeso. Fue el propio Caputo quien lo puso en palabras ante los CEOs europeos reunidos en la OCDE. “La semana pasada estuvimos en Nueva York con la Cancillería y el Presidente y hubo algo que muchos inversores preguntaron. De hecho, probablemente fue la única pregunta: que pasa con las próximas elecciones”, dijo el ministro.
La incertidumbre electoral sobrevoló los tres días del encuentro. Mientras la Argentina Week generaba entusiasmo en los salones parisinos, en Buenos Aires el riesgo país continuaba subiendo y los últimos indicadores macroeconómicos no acompañaban el tono celebratorio. La tensión entre el relato de confianza que el Gobierno buscó proyectar y la realidad de un año electoral con variables aún indefinidas fue el hilo invisible que recorrió todo el evento.
Diego Santilli, jefe de Gabinete, se refirió en diálogo con los medios presentes al debate en torno a la suspensión de las PASO, indicando que el Gobierno busca evitar que los argentinos concurran a votar en múltiples ocasiones y que se ahorren alrededor de 200 millones de dólares en ese proceso. “Soy altamente positivo, creo que el año que viene no debiéramos tener tantas elecciones”, afirmó.
Un balance con luces y sombras
La segunda edición de la Argentina Week dejó resultados concretos en materia de inversiones y consolidó vínculos con actores clave del mundo empresarial europeo. El sector energético y minero mostró un dinamismo genuino, con proyectos de largo aliento que trascienden cualquier ciclo político inmediato. Al mismo tiempo, el evento no pudo desvincularse del contexto: un año electoral que genera dudas entre quienes deben comprometer capital a largo plazo en el país.
Lo que París dejó en claro es que el interés existe, que los instrumentos como el RIGI funcionan como señales creíbles y que la Argentina tiene recursos que el mundo necesita. Lo que queda pendiente es demostrar que ese camino puede sostenerse mas alla de cualquier resultado en las urnas.
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