jueves 15 octubre 2026

 

industria metalúrgica

La industria metalúrgica atraviesa uno de sus momentos más críticos en términos recientes. Durante agosto de 2026, el sector registró una contracción de 6,1% interanual y de 3,9% respecto de julio, mientras que el uso de la capacidad instalada cayó al 39,6%, uno de los niveles más bajos de los que se tenga registro histórico comparable. Los datos surgen del Informe Mensual de Actividad elaborado por el Departamento de Estudios Económicos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), y confirman que la recuperación del sector sigue sin materializarse.

Con este resultado, la actividad acumula una caída de 5,6% en lo que va de 2026, lo que representa un deterioro sostenido que compromete no solo la producción sino también el empleo y la situación financiera de las empresas del rubro.

Una capacidad instalada en mínimos históricos

El indicador que con mayor claridad refleja la profundidad de la crisis es el nivel de utilización de la capacidad instalada: apenas el 39,6% de las plantas estuvo activo durante agosto, lo que implica una reducción de 5,2 puntos porcentuales frente al mismo mes del año anterior. En términos concretos, seis de cada diez unidades de capacidad productiva permanecieron sin utilizar durante el mes relevado.

Según ADIMRA, este guarismo es comparable con los registrados durante la salida de la pandemia en 2020, un período de parálisis económica excepcional. Que la industria metalúrgica opere hoy en niveles similares, sin una emergencia sanitaria de por medio, da cuenta de la gravedad de la situación estructural que enfrenta el sector.

Todos los subsectores registraron caídas

El retroceso no fue selectivo: abarcó a prácticamente la totalidad del entramado productivo metalúrgico. Bienes de capital lideró las contracciones con una baja interanual de 11,1%, seguido por Fundición con una caída de 7,9%. Ambos segmentos coincidieron en señalar la escasez de pedidos y la debilidad de la demanda como los factores determinantes.

También registraron pérdidas Carrocerías, remolques y semirremolques (-6,6%), Autopartes (-6,4%), Otros Productos de Metal (-4,7%), Equipos y Aparatos Eléctricos (-4,4%) y Equipamiento Médico (-3,2%). La menor contracción correspondió a Maquinaria Agrícola, con una baja de 2,7%, aunque con resultados heterogéneos dentro del propio segmento.

El análisis por cadenas de valor tampoco mostró excepciones. Por segundo mes consecutivo, todas las actividades relevadas presentaron variaciones negativas. La mayor caída correspondió a Consumo Final (-9,6%), seguida por Construcción (-8,2%), Agrícola (-7,9%), Minería (-6,4%), Petróleo y Gas (-4,4%), Energía Eléctrica (-3,2%), Alimentos y Bebidas (-2,6%) y Automotriz (-1,1%).

Impacto financiero y situación por provincia

Una de cada diez empresas ya registra atrasos en sus obligaciones

La debilidad productiva comenzó a trasladarse al plano financiero. El 10,3% de las firmas metalúrgicas registra atrasos en sus obligaciones, lo que equivale a aproximadamente una de cada diez compañías del sector. El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, fue categórico al respecto: “La producción metalúrgica continúa sin mostrar una recuperación significativa y no permite vislumbrar un horizonte de recuperación. Resulta vital generar condiciones que favorezcan una recuperación sostenida de la inversión, la producción y el nivel de actividad”.

En cuanto a las expectativas, el panorama tampoco resulta alentador. El 68,1% de las empresas no prevé aumentar su producción durante el próximo trimestre. De ese universo, el 46,8% anticipa que su nivel de actividad se mantendrá sin cambios, mientras que el 21,3% espera una nueva caída. Solo el 32% proyecta alguna mejora, aunque ADIMRA advierte que los incrementos esperados son principalmente leves y parten de bases de actividad ya deprimidas.

El deterioro fue generalizado en las principales provincias

A nivel territorial, el retroceso de la industria metalúrgica alcanzó a todas las provincias relevadas. Entre Ríos registró la mayor contracción interanual con una baja de 8,8%, impulsada principalmente por el desempeño negativo de bienes de capital. Córdoba cayó 7,8%, traccionada por las bajas en autopartes, bienes de capital y ciertos segmentos de maquinaria agrícola. Buenos Aires retrocedió 7,3%, afectada por menores pedidos y mayor competencia importada. Santa Fe presentó una caída de 4,4%, combinando retrocesos en equipos eléctricos y bienes de capital con algunas mejoras puntuales en maquinaria agrícola. Mendoza registró la contracción más moderada, de apenas 0,8%.

El empleo también cede terreno

El deterioro productivo se trasladó además al mercado laboral. El nivel de empleo en la industria metalúrgica cayó 2,5% interanual en agosto y retrocedió un 0,3% adicional respecto de julio. La pérdida de puestos de trabajo es una consecuencia directa de la subutilización de las plantas y de la caída sostenida en los pedidos, y representa una señal de alarma adicional para un sector que históricamente ha sido uno de los pilares del empleo industrial argentino.

El conjunto de los indicadores relevados por ADIMRA traza un cuadro de situación preocupante para la industria metalúrgica: caída en la producción, mínimos históricos en el uso de la capacidad instalada, deterioro financiero de las empresas, expectativas negativas para los próximos meses y pérdida de empleo. Sin señales claras de recuperación de la demanda interna ni de inversión, el sector enfrenta un escenario de alta incertidumbre para lo que resta del año.

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