viernes 18 septiembre 2026

 

Yen

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, lanzó esta semana un desafío directo a los operadores financieros que intentan sacar provecho de una eventual devaluación del yen japonés. Con un tono seguro y sin rodeos, el funcionario dejó en claro que cuando toma posiciones o hace declaraciones sobre el desempeño de la moneda nipona, lo hace con información privilegiada que el mercado simplemente no tiene. “Ahora yo estoy al mando”, afirmó Bessent en un evento en el que repasó las intervenciones más recientes en los mercados de divisas.

La declaración generó un fuerte impacto en los círculos financieros internacionales, en un contexto en que el yen se aprecia hasta alcanzar sus niveles más altos en casi un año, y en el que tanto Japón como Estados Unidos han demostrado una voluntad política clara de sostener a la divisa frente a las presiones especulativas.

El respaldo conjunto de Estados Unidos y Japón

Bessent fue explícito al referirse a la coordinación entre ambos gobiernos. “Cada vez que la gente dice: ‘Bueno, el secretario del Tesoro está tomando un riesgo’, pues bien, ese es mi sueño: tengo información privilegiada”, declaró. Más adelante agregó: “Cuando intervenimos en el yen japonés, tengo una idea bastante clara de lo que van a hacer los japoneses, lo que va a hacer el Banco de Japón y lo que van a hacer los responsables políticos japoneses. Y pueden apostar contra mí si quieren”.

Esta actitud desafiante se inscribe en un marco de acción conjunta que ya tuvo episodios concretos. El 31 de julio, Bessent organizó compras coordinadas de yenes junto con el gobierno de Japón, una intervención que marcó un precedente en la cooperación cambiaria bilateral entre las dos principales economías del mundo.

Una intervención histórica por su magnitud

Los datos oficiales publicados por el Ministerio de Finanzas de Japón confirmaron la escala de la operación: entre el 30 de julio y el 26 de agosto, Tokio gastó una cifra récord de 96.400 millones de dólares para sostener el valor del yen, luego de que la moneda cayera a su nivel más bajo en cuatro décadas. La campaña contó con el respaldo de Washington, aunque las autoridades estadounidenses no han divulgado aún el monto exacto de su participación en las compras.

Si bien la divisa japonesa registró un salto inicial tras la intervención, las ganancias se diluyeron en las sesiones siguientes. Los operadores señalaron las limitaciones que enfrenta el Tesoro de Estados Unidos para realizar compras masivas de divisas en forma sostenida, lo que generó dudas sobre la durabilidad del efecto.

El yen recupera terreno con fundamentos propios

Sin embargo, desde finales de la semana pasada la situación comenzó a revertirse. El yen volvió a fortalecerse impulsado por datos económicos sólidos de Japón y por las expectativas crecientes de que el Banco de Japón podría elevar sus tasas de referencia en la reunión del 18 de septiembre. Estos factores, sumados a los rumores de una nueva ronda de intervención, contribuyeron a una apreciación más orgánica y sostenida de la moneda.

Las implicancias para los mercados globales

El fortalecimiento del yen y el aumento de los rendimientos de los activos japoneses tienen consecuencias que van más allá de la política cambiaria bilateral. En Estados Unidos existe una preocupación creciente: si los inversores encuentran condiciones más atractivas en los mercados japoneses, podrían redirigir capital que hoy se aloja en bonos del Tesoro estadounidense o en el dólar. Esa eventual migración de flujos representaría una presión adicional sobre las finanzas públicas de Washington en un momento de elevado endeudamiento federal.

En este contexto, la decisión del Banco de Japón sobre tasas en septiembre se convierte en un evento de alto impacto no solo para Asia sino para los mercados financieros globales. Un aumento de los tipos podría consolidar la apreciación de la divisa nipona y poner a prueba la resiliencia de los mercados de renta fija en Occidente.

Un mensaje político tan claro como economico

Mas alla de los numeros y los mecanismos tecnicos, la declaracion de Bessent tiene una dimension politica evidente. Al afirmar que esta “al mando” y que dispone de informacion que el mercado no tiene, el secretario del Tesoro busca disuadir a los especuladores de apostar contra una posicion que cuenta con el respaldo explicito de dos de las economias mas grandes del planeta. Es, en definitiva, un mensaje de coordinacion y firmeza institucional en un mercado que con frecuencia reacciona tanto a las palabras como a las acciones.

La pregunta que queda abierta es si esa firmeza sera suficiente para contener a quienes ven en las limitaciones estructurales del Tesoro estadounidense una oportunidad de arbitraje. Por ahora, Bessent parece dispuesto a poner su credibilidad personal en juego para sostener el valor del yen y la alianza estrategica con Japon.

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