miércoles 02 septiembre 2026

 

UIA

En el marco del Día de la Industria, el vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Guillermo Moretti, encendió la mecha con declaraciones que resonaron en todo el arco político y empresarial. Sus palabras fueron contundentes: “Esta gente no conoce el país, no sabe lo que es una fábrica”. La frase sintetizó el clima de hartazgo que se vive dentro de la central fabril frente a las políticas económicas del gobierno de Javier Milei.

El acto central de la UIA se realizó en la planta de la empresa Elea Phoenix, en el Gran Buenos Aires, con un clima de tensión que estuvo lejos de ser una celebración. La entidad tiene motivos concretos para el malestar: durante el primer semestre de 2026, la actividad industrial acumuló una caída del 2,2 por ciento, y en los últimos doce meses se perdieron alrededor de 52.000 empleos directos en el sector manufacturero.

Moretti apuntó directamente contra Caputo

En declaraciones radiales, Moretti no ahorró munición contra el ministro de Economía, Luis Caputo. “Estamos manejados por Rivadavia II. Estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno”, disparó el dirigente industrial. Y fue todavía más lejos al cuestionar la trayectoria personal del funcionario: “Debe saber mucho de finanzas porque sus finanzas personales aumentaron un año un 37 por ciento en dólares. Y a la Argentina en ese año la endeuda. Por qué no usará lo mismo que usa para él para nuestro país”.

Las palabras de Moretti llegaron en un contexto de relación deteriorada entre la UIA y el Palacio de Hacienda. El propio Caputo había calificado recientemente de “tarados” a quienes proponen políticas de fomento industrial, lo que generó una reacción de indignación entre los dirigentes de la entidad.

Un sector en situación “muy, muy difícil”

Moretti reconoció que hay sectores a los que el Gobierno apuesta con fuerza, como el agro, la minería y el petróleo. Sin embargo, subrayó que el sector industrial “en su conjunto está en una situación muy, muy difícil”. Los datos respaldan esa lectura: la UIA informó que desde 2023 se perdieron alrededor de 90.000 empleos industriales, una cifra que refleja el impacto profundo de las políticas de ajuste sobre el aparato productivo nacional.

Además, un reciente informe del Centro de Estudios Orlando Ferreres, que tuvo fuerte impacto en el mercado financiero, advirtió que la recuperación de la actividad económica será más lenta de lo esperado, alejando aún más el horizonte de reactivación que el Gobierno prometía con insistencia.

Pedidos urgentes que no encuentran respuesta

La relación entre el presidente de la UIA, Martín Rappallini, y el ministro Caputo es tensa y ha sido así durante todo 2026. Ambos tuvieron dos reuniones mano a mano, en las que el funcionario aseguró que se aproximaban los mejores 18 meses de la historia económica reciente, que bajarían las tasas de interés y que se reactivaría el crédito y la demanda interna. Sin embargo, poco de lo prometido se materializó, y Rappallini salió de esos encuentros con escasa confianza en las proyecciones oficiales.

El pedido de suspender embargos a las pymes

Uno de los últimos reclamos concretos de la entidad fue presentado hace apenas unos días ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Directivos del área de asuntos tributarios de la UIA solicitaron formalmente que se suspendieran por 180 días los embargos sobre las pequeñas y medianas empresas, en un intento desesperado por aliviar la asfixia financiera que atraviesa el sector fabril.

Asimismo, la entidad había alertado con anterioridad que el 12 por ciento de las industrias endeudadas se encuentra actualmente en situación de mora, lo que configura un escenario de extrema fragilidad para muchas empresas que no logran sostener sus operaciones en el contexto actual.

El discurso de Rappallini, bajo la lupa

Dentro de la propia UIA, hay sectores que consideran que el presidente de la entidad debe salir a expresar el descontento del sector con mayor firmeza, sobre todo teniendo en cuenta la proximidad de un nuevo ciclo electoral. El discurso de Rappallini en el acto del Día de la Industria fue esperado con mucha expectativa, y varios dirigentes de la central fabril coincidían en que era momento de mostrar las cartas sin ambigüedades.

El contraste con el acto del 2 de septiembre de 2024 es evidente. Aquel año, el presidente Javier Milei fue invitado a la sede de la UIA y brindó un discurso cargado de promesas y retórica aperturista. Dos años después, ese recuerdo parece lejano para un sector que reclama respeto, políticas concretas y sobre todo, señales de que el Gobierno entiende lo que significa sostener una fábrica en pie.

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