jueves 20 agosto 2026

 

expectativa de inflación

Un nuevo relevamiento de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) encendió una señal de alerta en el plano económico: la expectativa de inflación a doce meses trepó al 35,8%, lo que representa un salto de 3,7 puntos porcentuales respecto del 32,1% registrado en junio. El dato se conoce días antes de que el INDEC publique el Índice de Precios al Consumidor correspondiente a julio, previsto para el 13 de agosto, y confirma que la percepción de los consumidores sobre la evolución de los precios continúa deteriorándose.

La encuesta fue realizada entre el 2 y el 16 de julio sobre una muestra nacional de 1.000 personas distribuidas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Gran Buenos Aires y el Interior del país. Si bien la media escaló con fuerza, la mediana del relevamiento se mantuvo fija en el 30%, lo que indica que el perfil representativo de los encuestados no modificó su proyección central. Sin embargo, el aumento del promedio refleja que una proporción mayor de consultados anticipó cifras significativamente más altas.

Un deterioro que se extiende a todas las regiones

CABA, GBA e Interior: distintas magnitudes, misma tendencia

Sebastián Auguste, integrante del equipo de investigación de la UTDT, subrayó que las expectativas registraron aumentos en las tres regiones relevadas, aunque con diferencias notorias en su intensidad. En la Ciudad de Buenos Aires, la inflación anual esperada en promedio pasó de 29,8% en junio a 38,8% en julio, lo que equivale a una suba de nueve puntos porcentuales en un solo mes y representa el mayor incremento relativo entre las zonas analizadas. En el Gran Buenos Aires, la proyección avanzó de 37,1% a 43,2%, mientras que en el Interior del país el aumento fue más moderado, al pasar de 30,5% a 32,3%.

Este comportamiento heterogéneo entre regiones sugiere que factores locales, como la dinámica de los servicios, el transporte y los alquileres, pueden estar incidiendo de manera diferenciada en la formación de expectativas. No obstante, la dirección es unívoca: en ninguna zona del país la percepción sobre la evolución futura de los precios mejoró respecto al mes anterior.

Las proyecciones para el corto plazo también suben

En lo que respecta al horizonte de treinta días, los encuestados esperan una inflación promedio de 3,55%, apenas por encima del 3,50% registrado en junio. La mediana para ese período se ubicó nuevamente en el 3%. Este comportamiento resulta llamativo: la expectativa de inflación a corto plazo permanece relativamente estable, mientras que la proyección a doce meses escala con mayor velocidad. Auguste interpretó esta divergencia como una señal de que “la percepción de aumento se basa en dudas respecto al mediano plazo”, lo que implica cierta incertidumbre sobre la trayectoria de la economía más allá del trimestre inmediato.

Diferencias según nivel de ingreso

La brecha entre hogares se achica, pero persiste

El relevamiento también ofreció una lectura por segmentos de ingreso, aproximados a través del nivel educativo de los encuestados. En los hogares de mayores ingresos, la inflación anual esperada subió de 30,8% en junio a 36,6% en julio. En contraposición, en los hogares de menores ingresos la proyección disminuyó de 35,3% a 33,7%. Como resultado de este movimiento en sentidos opuestos, la brecha entre ambos grupos se redujo de 4,5 puntos porcentuales en junio a 2,9 puntos en julio.

Auguste destacó que las expectativas de inflación mostraron comportamientos diferentes entre ambos segmentos, aunque aclaró que la convergencia no necesariamente implica una mejora en la percepción de los sectores más vulnerables, sino que en este caso refleja principalmente una aceleración en las proyecciones de los hogares con mayor capacidad económica.

Qué dicen los especialistas del mercado

Mientras la encuesta de la UTDT muestra una expectativa de inflación que roza el 36% anual, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el Banco Central proyecta una inflación anual en torno al 30%. En el análisis mensual, los economistas consultados por el BCRA estiman una suba del 2% en los precios durante julio y anticipan que las variaciones se mantendrán en un rango de entre 1,7% y 1,8% mensual hasta el cierre del año.

Vale recordar que el IPC de junio marcó un avance del 1,9%, cerrando el primer semestre con una suba acumulada del 16,8% y un incremento interanual del 33,5%. Dentro de los rubros relevados, Alimentos y bebidas no alcohólicas registró una variación del 1,3%, en tanto que Prendas de vestir y calzado mostró el menor ajuste mensual, con apenas un 0,4% de alza, aunque acumula un avance interanual del 11,9%.

Un indicador clave para entender la dinámica económica

La diferencia entre la media y la mediana que registra el relevamiento de la UTDT no es un detalle menor. Desde la universidad aclararon que ambos indicadores aportan perspectivas complementarias a la hora de analizar las proyecciones de los consumidores. La media responde con mayor rapidez a cambios en las respuestas individuales, mientras que la mediana solo se modifica cuando el cambio de expectativas se generaliza a escala masiva. El hecho de que la media haya subido con fuerza mientras la mediana permanece estable indica que un grupo creciente de encuestados empieza a anticipar una aceleración de precios, aunque todavía no alcanza para desplazar la percepción del conjunto.

En un contexto donde el gobierno busca consolidar la desinflación como uno de sus principales logros de gestión, el repunte en la expectativa de inflación de los consumidores representa un factor que merece atención, dado que las expectativas no solo reflejan la percepción sobre el pasado reciente, sino que también pueden condicionar decisiones de consumo, ahorro y negociación salarial en los meses por venir.

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