jueves 20 agosto 2026

 

venta de indumentaria

El sector de la moda y el vestido atraviesa uno de sus períodos más difíciles en la Argentina reciente. Según el último relevamiento de la Cámara Argentina de la Indumentaria (CIAI), la venta de indumentaria retrocedió un 6,9% en términos interanuales durante el tercer bimestre de 2026, confirmando que el consumo continúa sin mostrar señales de recuperación sostenida. Si bien la caída fue menor a la registrada en períodos anteriores, cuando llegó a alcanzar el 9,4%, la actividad acumula más de dos años consecutivos de resultados negativos, con una única excepción registrada en el segundo bimestre de 2025.

El dato no es menor. Se trata de un sector que emplea a miles de trabajadores en todo el país, desde la producción textil hasta la comercialización minorista, y cuyo desempeño refleja con claridad el estado general del consumo privado. En ese contexto, el informe de la CIAI pinta un panorama que, lejos de mejorar, se mantiene en zona de alerta.

Un sector condicionado por la debilidad del consumo

El relevamiento muestra que la mayoría de las empresas del rubro continúa en terreno negativo. El 55% de las firmas encuestadas informó una disminución de sus ventas durante el período analizado, frente al 27% que registró incrementos y un 18% que no observó cambios relevantes. La fotografía sectorial es, en definitiva, la de un mercado que no logra despegar.

La causa principal, según los propios empresarios, es la falta de demanda. Ocho de cada diez compañías identificaron la caída en el poder adquisitivo de los consumidores como su principal dificultad, una proporción que incluso creció respecto del relevamiento anterior y que supera ampliamente a otros factores como el aumento de costos, la falta de financiamiento o los problemas para acceder a insumos.

En las respuestas abiertas del sondeo predominan conceptos que hablan por sí solos: “incertidumbre”, “bajas ventas”, “caída de la rentabilidad” y “preocupación”. Algunas empresas mencionan directamente el cierre de locales comerciales, mientras que otras afirman estar sosteniendo su estructura operativa con márgenes cada vez más ajustados para evitar despidos.

La rentabilidad, en el centro del problema

Uno de los datos más preocupantes del informe tiene que ver con la capacidad de las empresas para trasladar los aumentos de costos a los precios de venta. El 55% de las firmas reconoció que no pudo trasladar ninguno de los incrementos de costos registrados durante el bimestre. Otro 33% logró absorber apenas una parte de esas subas. Solo una de cada diez compañías consiguió trasladar más de la mitad de los incrementos al precio final al consumidor.

Esta situación comprime los márgenes de un sector que ya enfrenta una demanda debilitada y una competencia creciente. La ecuación es compleja: subir precios significa perder más clientes, pero no subirlos implica trabajar en el límite de la viabilidad económica.

Las perspectivas para los proximos meses son poco alentadoras

Si el presente del sector ya es difícil, las expectativas para los próximos meses tampoco generan optimismo. Solo el 16% de las empresas proyecta una mejora en la venta de indumentaria durante el trimestre siguiente, lo que equivale a poco más de una de cada seis firmas. La gran mayoría, el 63%, espera que las ventas permanezcan estables, mientras que un 22% anticipa que el deterioro podría continuar.

En lo que respecta a la economía en general, el 53% de los empresarios prevé un escenario sin grandes cambios durante el resto de 2026, mientras que una de cada cuatro compañías mantiene una visión negativa sobre la evolución de la actividad.

Señales mixtas en otros indicadores operativos

Mas alla del contexto adverso en materia de ventas, el informe detectó algunas mejoras puntuales en otros indicadores. Los niveles de stock comenzaron a normalizarse: el 51% de las empresas afirmó mantener inventarios equilibrados, y disminuyó la proporción de firmas con exceso de mercadería. También se observó una reducción de la tensión en la cadena de pagos, con menos incumplimientos frecuentes, aunque reaparecieron algunos casos de interrupciones que evidencian la persistencia de focos de estrés financiero.

En materia laboral, los despidos ganaron participación entre las decisiones adoptadas por las empresas durante el bimestre y representaron el 27% de las medidas implementadas sobre dotación de personal, siete puntos porcentuales más que en la encuesta anterior. No obstante, también creció el número de compañías que optó por mantener sin cambios su plantilla, lo que refleja una actitud de mayor cautela a la espera de una eventual recuperación.

Un panorama que exige respuestas estructurales

La venta de indumentaria en Argentina lleva más de dos años enviando señales de alarma. Los datos del tercer bimestre de 2026 confirman que la recuperación del consumo no ha llegado y que el sector enfrenta desafíos que van más allá de la coyuntura. La combinación de demanda deprimida, márgenes ajustados y expectativas pesimistas dibuja un escenario en el que la estabilidad macroeconómica, el acceso al crédito y la recuperación del salario real resultan condiciones necesarias para revertir la tendencia. Por ahora, la mayoría de las empresas del rubro aguarda una mejora que, según sus propias proyecciones, todavía no tiene fecha de llegada.

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