jueves 20 agosto 2026

 

importación de carne

El mercado carnico argentino esta atravesando una transformacion estructural que pocos anticipaban hace apenas un par de anos. La importacion de carne, otrora un fenomeno marginal y excepcional, se convirtio en una pieza clave del abastecimiento interno. Segun estimaciones del propio sector, los volumenes ingresados podrian duplicarse en 2026, alcanzando las 65.000 toneladas, frente a las 32.000 registradas el ano anterior. El origen principal es Brasil, que concentra aproximadamente el 80% de los envios, seguido por Paraguay y Uruguay.

Este fenomeno no surge de manera espontanea. Responde a una logica economica clara: los cortes importados ingresan al mercado local con precios sensiblemente mas bajos que los producidos en el pais, lo que genera margenes extraordinarios para las grandes cadenas de supermercados y, al mismo tiempo, opera como un techo informal sobre los precios que los productores argentinos pueden cobrar.

Como funciona el nuevo esquema de precios en las gondolas

El mecanismo es relativamente sencillo. Cortes de alta demanda entre los consumidores argentinos, como el lomo, el vacio y la nalga, ingresan desde Brasil a un costo de aproximadamente 9.000 pesos el kilo. Una vez en las gondolas, ese mismo lomo se comercializa entre 20.000 y 23.000 pesos. La diferencia representa un margen notable para los supermercados, que pueden ofrecer precios competitivos frente a la carne local y al mismo tiempo sostener su rentabilidad.

La tapa de asado importada promedia los 13.000 pesos, mientras que la nalga se ubica entre 14.000 y 16.000 pesos por kilo. En terminos comparativos, los cortes provenientes del exterior resultan alrededor de un 25% mas baratos que sus equivalentes argentinos. Esta brecha es la que habilita el nuevo modelo de consumo que se esta consolidando en el pais.

El rol de las cadenas de supermercados

Las grandes superficies son las principales beneficiarias de este esquema. Al contar con acceso directo a proveedores brasilenos, pueden arbitrar entre la oferta importada y la local segun la conveniencia del momento. Si un productor argentino intenta incrementar sus precios por encima de lo que el mercado puede absorber, los supermercados tienen la capacidad inmediata de reemplazar ese producto con carne importada. Esto convierte a la importacion en un mecanismo de regulacion de precios tan efectivo como informal.

Un cambio de matriz productiva y de consumo

Argentina esta redefiniendo su lugar en el mercado global de la carne. Por un lado, exporta cortes de alto valor, como el bife de chorizo, hacia mercados que pagan precios premium: Estados Unidos, Israel y la Union Europea, donde el precio puede rondar entre 10 y 12 dolares el kilo. Por el otro, abastece su mercado interno con importacion de carne de menor costo proveniente principalmente de Brasil.

Este modelo de doble via permite que los precios al consumidor se mantengan relativamente estables, aun en un contexto en que las exportaciones crecen y drenan parte de la oferta local. Sin embargo, tiene una contracara evidente: el consumidor argentino accede a un producto de menor calidad organoletica, que si bien cubre la necesidad proteica, no replica la terneza ni el sabor caracteristicos de la carne de produccion nacional.

La caida historica del consumo de carne vacuna

En paralelo a este reordenamiento, el consumo interno de carne vacuna continua deteriorandose. Para 2026 se proyecta que el consumo por habitante retroceda a entre 42 y 45 kilos anuales, una cifra historicamente baja si se la compara con los 55 a 60 kilos de anos recientes o los 70 kilos que se registraban a comienzos de la decada pasada. La caida acumulada en el primer semestre del ano supero el 11% en terminos interanuales.

Este retroceso esta impulsado por la combinacion de precios elevados y una perdida sostenida del poder adquisitivo de los hogares. En ese contexto, otras proteinas ganan terreno de manera acelerada.

Las alternativas que ganan espacio en la mesa argentina

El pollo ya supero a la carne vacuna como la proteina mas consumida en el pais, con 51 kilos por habitante al ano. Su precio accesible y su versatilidad en la cocina lo convirtieron en la opcion predilecta de los sectores medios y bajos. El cerdo, por su parte, se consolida como la gran sorpresa del periodo, alcanzando entre 22 y 23 kilos de consumo anual, con precios competitivos en las gondolas de todo el pais. Los huevos completan el podio de las alternativas, con una produccion en niveles record y valores que rondan los 5.000 pesos por maple en el area metropolitana de Buenos Aires.

La excepcion: el asado como patrimonio popular

En medio de este panorama, hay un corte que resiste la logica exportadora: el asado. Al no estar orientado de manera masiva hacia los mercados externos, permanece como una opcion relativamente accesible para el consumidor local. Desde el sector anticipan que este corte no sufrira saltos bruscos de precio en lo inmediato, salvo los ajustes estacionales habituales de fin de ano.

Perspectivas para el resto de 2026

El flujo de importacion de carne no muestra senales de desaceleracion. Por el contrario, el contexto de apertura comercial impulsado por el gobierno nacional y la brecha de precios que favorece a los productos brasilenos sugieren que el fenomeno seguira profundizandose. Las 65.000 toneladas proyectadas para este ano representarian mas del doble del volumen ingresado en 2025 y mas de cien veces la cifra que era habitual hace pocos anos, cuando la importacion de carne rondaba apenas las 500 toneladas anuales y se limitaba a momentos puntuales del calendario, como las fiestas de fin de ano.

El sector anticipa que este esquema seguira funcionando como estabilizador de precios, evitando escaladas inflacionarias en el rubro. Sin embargo, las implicancias de largo plazo sobre la produccion ganadera local, el empleo en el sector y el perfil exportador del pais todavia generan debate entre economistas, productores y referentes de la cadena carnica.

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