miércoles 26 agosto 2026

 

geopolítica logística

En un mundo donde una decisión tomada en Medio Oriente puede encarecer el gasoil en Argentina en cuestión de semanas, la geopolítica logística dejó de ser un concepto académico para convertirse en una variable operativa de primer orden. Así lo plantea José Poncio, socio gerente de Set Logística y director de la nueva Especialización en Logística y Cadenas de Suministro Sustentables de la Universidad Siglo 21, quien advierte que las empresas y los países que no comprendan esta nueva realidad quedarán fuera del tablero comercial global.

El estrecho de Ormuz y el efecto dominó sobre los precios locales

El caso del estrecho de Ormuz ilustra con claridad brutal cómo funciona la geopolítica logística en la práctica. Cuando Irán anunció el posible cierre de ese paso estratégico, los mercados internacionales de petróleo reaccionaron de inmediato. Las idas y vueltas en las declaraciones iraníes generaron una volatilidad que se tradujo en aumentos de casi el 20% en el precio de la nafta y el gasoil en Argentina en apenas cuarenta días. A pesar de que YPF intentó sostener los valores en el mercado interno, el impacto fue innegable.

Este episodio demuestra que la distancia geográfica ya no es un escudo. La interconexión de las cadenas globales de suministro hace que cualquier perturbación en un punto crítico del mundo se propague con rapidez hacia economías periféricas. Pero esa misma interdependencia, bien gestionada, puede transformarse en una ventaja competitiva.

Las tensiones que no tienen fecha de vencimiento

El conflicto entre China y Taiwán, las disputas en el mar Meridional de China y las tensiones permanentes en Medio Oriente no son crisis pasajeras. Son configuraciones estructurales que, según analistas de McKinsey, Harvard y el MIT, seguirán condicionando el comercio internacional durante años. Frente a ese escenario, los grandes bloques económicos como Estados Unidos y la Unión Europea comenzaron a replantear sus estrategias de abastecimiento, dando lugar a conceptos como el nearshoring y el friendshoring.

Nearshoring y friendshoring: una oportunidad concreta para Argentina

El nearshoring surgió como respuesta directa a las interrupciones que dejó la pandemia en las cadenas de suministro globales. Su lógica es simple pero poderosa: acercar la producción a los mercados de consumo para ganar confiabilidad y reducir los tiempos de respuesta. Hoy, sin embargo, ya no alcanza con estar cerca. El concepto evolucionó hacia el friendshoring, que agrega un requisito adicional: hay que ser un país aliado y de confianza.

En ese marco, Argentina aparece como un candidato con potencial real. El país cuenta con recursos estratégicos, capacidad productiva y, en el actual contexto político, está comenzando a transitar un camino de mayor previsibilidad institucional. Tanto Estados Unidos, el mayor importador del planeta, como los mercados europeos buscan diversificar sus fuentes de abastecimiento y reducir su dependencia de cadenas que atraviesan zonas de conflicto o de alta incertidumbre geopolítica.

Los desafíos pendientes para consolidar la posición argentina

No todo es optimismo. Poncio es claro al señalar que Argentina todavía enfrenta obstáculos concretos: la seguridad jurídica sigue siendo una deuda pendiente y la presión tributaria continúa siendo elevada en comparación con otros países de la región. Además, existen ejemplos que muestran la complejidad del panorama regional: México, pese a su posición geográfica privilegiada frente a Estados Unidos, enfrenta cuestionamientos vinculados al narcotráfico y otros factores que erosionan la confianza. Brasil, por su parte, no encaja necesariamente dentro del concepto de friendshoring tal como lo entienden los actores del norte global.

En los negocios internacionales, la confianza no es un activo intangible: es el cimiento sobre el que se construyen las relaciones comerciales de largo plazo. Incluso surgió un nuevo término, trust shoring, que va un paso más allá y pone el foco exclusivamente en la confiabilidad del proveedor o del país socio.

Tecnología y capital humano como factores decisivos

Frente a este escenario de geopolítica logística en permanente transformación, las empresas necesitan cadenas de suministro que sean ágiles, flexibles y resilientes. La robótica, la automatización y la inteligencia artificial aplicada a las operaciones logísticas ya no son una promesa de futuro: son herramientas disponibles que marcan la diferencia entre competir o quedar fuera del mercado. A eso se suma la vigencia de los principios de mejora continua heredados del modelo Toyota, que siguen siendo una referencia para optimizar procesos en contextos de alta incertidumbre.

La Especialización en Logística y Cadenas de Suministro Sustentables de la Universidad Siglo 21

Con esa convicción como punto de partida, Poncio diseñó y hoy dirige la Especialización en Logística y Cadenas de Suministro Sustentables en la Universidad Siglo 21. El programa apunta específicamente a profesionales con experiencia en el sector que necesitan incorporar nuevas herramientas para crecer. Se dicta de forma completamente virtual, tiene una duración de un año y combina contenidos clásicos como la gestión de riesgos y el Kaizen con módulos actualizados sobre inteligencia artificial, robótica y sustentabilidad.

El impacto ya es visible. Uno de los casos que el propio Poncio menciona es el de un capitán del Ejército Argentino destinado en el sur del país que, tras completar parte del programa, fue contratado por una empresa minera en Salta con un salario diez o quince veces superior al que percibía. La formación, combinada con la comunidad de intercambio que se genera entre los propios alumnos y un cuerpo docente integrado por profesionales activos en la industria, produce resultados concretos y medibles.

En un mundo donde la geopolítica logística redefine las reglas de juego con una velocidad que pocos anticipaban, la formación continua y la adaptación tecnológica no son opciones: son condiciones mínimas para seguir siendo relevante.

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