El Ministerio de Economía dio a conocer el Dictamen de Preadjudicación de la concesión del dragado y balizamiento de la Hidrovia Paraná-Paraguay, recomendando al consorcio conformado por Jan de Nul y Servimagnus como adjudicatario de la vía navegable por la que transita, según datos oficiales, el 80 por ciento del comercio exterior argentino. La decisión no es definitiva: abre un plazo de siete días corridos durante el cual los participantes pueden presentar impugnaciones formales, paso previo a la adjudicación que cerrará el proceso licitatorio. La Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN) es el organismo que continuará conduciendo las instancias restantes hasta la firma del contrato.
Cómo quedó el cuadro de oferentes
La compulsa que llegó a la instancia de evaluación quedó reducida a dos consorcios luego de que la propuesta de DTA Engenharia fuera declarada inadmisible. De acuerdo con el dictamen, la empresa incumplió un requisito elemental del pliego: la presentación de la garantía de mantenimiento de oferta, condición no subsanable que determinó su exclusión automática. Con ese antecedente, la evaluación se centró en Jan de Nul–Servimagnus y en la belga DEME NV, resultando la primera recomendada y la segunda desplazada de la adjudicación.
Los puntajes que inclinaron la balanza
El Ministerio de Economía estructuró la evaluación en tres etapas. En las dos primeras, de naturaleza técnica y de análisis de capacidad y antecedentes, Jan de Nul–Servimagnus acumuló 66,20 puntos frente a los 42,14 puntos obtenidos por DEME NV, una diferencia superior a los veinticuatro puntos que resultó determinante dado el peso relativo de esos criterios. La tercera etapa, correspondiente a la oferta económica, fue definida por el propio Ministerio como la más significativa del proceso, con 120 puntos en juego. En ese segmento ambas firmas presentaron el precio mínimo previsto por el pliego, lo que según el Gobierno habilitaría una reducción inmediata en los costos logísticos asociados al uso de la vía. La cartera oficial proyecta una baja de costos del orden del 15 por ciento como resultado directo de la nueva concesión, aunque se trata de una estimación oficial que deberá contrastarse con los términos efectivos del contrato, aún no publicados en detalle.
El rol de UNCTAD y el argumento de transparencia
El dictamen hace referencia expresa al acompañamiento de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) en el diseño del sistema de puntajes, señalando que ese organismo internacional destacó la transparencia del proceso en cada una de sus etapas. Ese vínculo se instrumentó a través de un memorándum de entendimiento de alcance técnico, lo que circunscribe el respaldo de la UNCTAD al plano de la asistencia metodológica y no implica un aval institucional pleno sobre el resultado. El Ministerio también subrayó que durante el proceso no se registraron impugnaciones formales a sus actos por parte de los consorcios participantes y que la justicia rechazó presentaciones que buscaron interferir en la licitación. Sin embargo, esa afirmación convive con una tensión: el mecanismo formal de impugnación recién se activa con la emisión del presente dictamen, por lo que el verdadero test de esa transparencia ocurrirá durante los próximos siete días corridos.
Lo que está en juego para el comercio exterior
Para los operadores de comercio exterior argentino, la adjudicación definitiva de esta concesión es una de las decisiones de infraestructura logística más relevantes de la última década. La Hidrovia Paraná-Paraguay es la arteria principal por la que se mueve la mayor parte de las exportaciones agroindustriales del país, incluyendo granos, harinas y aceites cuya cadena de valor depende directamente del calado disponible, de los tiempos de tránsito y de los costos de peaje. Entre los aspectos que los actores del sector deberán monitorear con atención se destacan:
- La estructura tarifaria final que surja del contrato de concesión y su traslado efectivo a los costos operativos.
- Las obras comprometidas, el calado garantizado y los plazos de ejecución que el contrato establezca.
- La modernización tecnológica de los sistemas de navegación anunciada por el Ministerio de Economía.
- El resultado de la ventana de impugnaciones de siete días, que determinará si el proceso avanza sin litigiosidad hacia la firma del contrato.
Si el plazo de impugnaciones vence sin presentaciones, la ANPYN quedará habilitada para avanzar hacia la adjudicación definitiva y, en última instancia, hacia la firma del contrato con Jan de Nul–Servimagnus. La concesión de la vía más estratégica del comercio exterior argentino ingresa así en su tramo final, con la atención puesta en si la instancia que acaba de abrirse transcurrirá con la misma quietud formal que el Gobierno atribuye a las etapas previas.