lunes 20 julio 2026

Durante las primeras dos décadas del siglo XXI, la Argentina acumuló un historial de incumplimientos contractuales, estatizaciones, controles cambiarios, inflación creciente y distorsiones regulatorias que destruyeron la confianza de los inversores. El resultado fue una caída sostenida del Producto Bruto Interno por habitante que ubicó al país en el grupo de naciones con peores desempeños económicos a nivel global, junto a Venezuela, Líbano y Sudán. En ese contexto, el nivel de inversión privada nunca logró consolidarse: mientras economías comparables sostienen tasas de inversión cercanas al 25 por ciento del PBI, la Argentina raramente superó el 20 por ciento y en los últimos años promedió apenas el 16 por ciento.

La Inversión Extranjera Directa en numeros historicos

El componente más afectado fue la Inversión Extranjera Directa. Según datos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo correspondientes a 2024, el stock acumulado de inversión extranjera en Argentina alcanzó los 175.500 millones de dólares, muy por debajo de Chile y Colombia, cada uno con aproximadamente 265.000 millones, y lejos de Brasil con 914.300 millones y México con 720.250 millones. Además, en 2025 la inversión extranjera directa representó apenas el 0,5 por ciento del PBI, frente al 3,7 por ciento de Chile y el 3,4 por ciento de Brasil para el mismo período.

Un punto de inflexion con la nueva gestion

Tres especialistas consultados por LA NACION coinciden en que el cambio de orientación económica impulsado por el gobierno de Javier Milei, basado en equilibrio fiscal, apertura comercial y desregulación, generó un incipiente punto de inflexion en el clima de inversión externa antes incluso de que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, conocido como RIGI, entrara en vigencia hace aproximadamente dos años.

El RIGI ofrece estabilidad jurídica, tributaria y cambiaria por 30 años a proyectos de entre 200 y 900 millones de dólares en sectores como minería, energía, petróleo, infraestructura, forestoindustria, tecnología, siderurgia y turismo. Hasta la fecha, el Ministerio de Economía informó 16 proyectos aprobados por casi 30.000 millones de dólares y más de 54.500 empleos directos e indirectos, además de otras 25 iniciativas en evaluación que superan los 111.000 millones de dólares adicionales y proyectan más de 142.000 empleos. Entre los casos más recientes se destaca el complejo Vicuña en San Juan, donde las mineras BHP y Lundin planean una inversión inicial de 9.200 millones de dólares con exportaciones futuras superiores a los 2.600 millones anuales.

La mirada de los especialistas sobre el clima de inversión externa

Diferentes perfiles de inversor segun el origen de los capitales

Dante Sica, exministro de Producción y socio fundador de la consultora Abeceb, señala que la mejora en el clima de inversión externa responde a varias dinámicas simultáneas. Las filiales de multinacionales ya instaladas en el país buscan activos locales vinculados con energía y minería a precios competitivos, mientras que aquellas con utilidades retenidas de años anteriores reciben autorización de sus casas matrices para reinvertirlas en el mercado de capitales local. Al mismo tiempo, empresas de la región, especialmente de México, Brasil y Perú, muestran interés en adquirir o asociarse con industrias alimentarias o energéticas. Por otro lado, los capitales provenientes de países de la OCDE prefieren ingresar vía RIGI, dado que valoran la posibilidad de contratar directamente con el Estado y de elegir jurisdicción de litigio fuera del país. Sica advierte además que empresas españolas interesadas en futuras concesiones de servicios prefieren aguardar los resultados electorales de 2027 antes de comprometerse.

El cepo y la incertidumbre de largo plazo

Carlos Melconian, expresidente del Banco Nación y director de MacroView, estima que el RIGI dinamiza con mayor fuerza la minería que el petróleo, en parte gracias al respaldo de los gobernadores de provincias mineras. Respecto del panorama macroeconómico, considera que el cepo cambiario a nivel empresarial se mantendrá durante toda la gestión actual, aunque aclara que ya es posible cancelar importaciones, deudas y dividendos correspondientes a 2025. La incertidumbre sobre la continuidad del modelo político actual sigue siendo una variable que los inversores tienen en cuenta.

Marcelo Elizondo, presidente del comité argentino de la Cámara Internacional de Comercio, que agrupa a 190 países, subraya que el clima de inversión externa está mejorando de manera gradual, aunque la reputación del país sigue condicionada por la historia de incumplimientos contractuales del pasado. Para Elizondo, los inversores no evalúan únicamente al gobierno de turno sino la trayectoria institucional del país en su conjunto, y esa reconstrucción de confianza requiere consistencia a lo largo de varios períodos de gobierno.

Un camino largo pero con señales concretas

El panorama general muestra que la Argentina atraviesa un proceso incipiente pero real de mejora en el clima de inversión externa. Las reformas estructurales en curso, la reducción del déficit fiscal, la apertura comercial y los incentivos específicos del RIGI generan condiciones más favorables para atraer capital privado de largo plazo. Sin embargo, los especialistas coinciden en que consolidar este proceso exige estabilidad macroeconómica sostenida, simplificación regulatoria y previsibilidad institucional más allá de los ciclos electorales. El desafío central sigue siendo transformar señales positivas en inversiones concretas que impulsen el crecimiento del PBI y la generación de empleo de calidad en el mediano plazo.

Enlace a la noticia: Ver fuente