lunes 20 julio 2026

Un acuerdo con condiciones complejas

Donald Trump y Mojtaba Khamenei han acordado abrir el estrecho de Ormuz y establecer un plazo de negociación de 60 días para llegar a un acuerdo sobre el programa nuclear iraní, la producción de misiles balísticos, las sanciones financieras impuestas por Estados Unidos al régimen chiíta y el descongelamiento de millones de dólares pertenecientes a los ayatollahs.

Las diferencias entre Trump y Khamenei se hacen evidentes en todos los aspectos: el líder religioso iraní no quería anunciar el acuerdo en la fecha elegida, ya que era el cumpleaños del presidente estadounidense.

A Trump no le importó la condición planteada por Khamenei a los negociadores de Pakistán y Qatar, y antes de soplar las velas de su cumpleaños número 80, anunció que se había llegado a un acuerdo con Irán.

La diferencia horaria entre Teherán y Washington es de 7.30 horas.

Así, ambos líderes podrían tener razón: para Khamenei ya era lunes en su bunker secreto, mientras que Trump se preparaba para un evento de lucha libre en la Casa Blanca, que comenzó la noche del domingo.

La falta de coincidencia sobre la fecha del anuncio formal del acuerdo resalta las diferencias que deberán resolver los enviados de Estados Unidos e Irán cuando se sienten a negociar a través de Pakistán y Qatar.

Detalles del acuerdo sobre Ormuz

Trump y Khamenei acordaron abrir Ormuz, que estaría operativo el próximo viernes, tras la firma del convenio que se llevará a cabo en Ginebra.

Sin embargo, existe una diferencia estructural que complica la situación.

Irán quiere cobrar un peaje a los barcos que transiten por Ormuz, mientras que Trump exige que haya libre navegación en el estrecho, como ha sido tradicionalmente.

“El paso no tendrá peaje”, afirmó Trump.

Irán aún no ha fijado una posición pública tras el anuncio del acuerdo. Sin embargo, durante las negociaciones, Teherán había manifestado su intención de cobrar un peaje por el uso de Ormuz.

A las diferencias sobre la navegación en el estrecho, se suman las discrepancias entre Estados Unidos e Irán respecto al plan nuclear del régimen chiíta.

Trump exige tener control absoluto sobre el programa atómico, mientras que Khamenei solo aceptaría reducir el enriquecimiento de uranio que permitiría a Irán desarrollar un artefacto nuclear.

Además, el líder religioso también aceptaría que las Naciones Unidas monitoreen todo el uranio iraní, que se estima en casi 10 toneladas.

La administración republicana no desea repetir la experiencia de Barack Obama, quien acordó con Teherán un sistema de controles administrado por la ONU, y años después se descubrió que los ayatollahs estaban a 90 días de poseer un arsenal atómico.

En este contexto, Trump pretende controlar todo el plan nuclear iraní: desde los insumos hasta las centrifugadoras, que son cruciales para evitar que Teherán pueda fabricar una bomba atómica en el futuro.

El régimen chiíta entregaría el uranio enriquecido y permitiría el monitoreo de las instalaciones nucleares, pero no tiene intención de ceder las centrifugadoras ni de transferir la documentación secreta de su desarrollo científico y tecnológico.

El memorando que negocian Estados Unidos e Irán incluye un capítulo relacionado con los grupos terroristas apoyados por Teherán y los millones de dólares congelados por la Casa Blanca que pertenecen a los ayatollahs.

Hezbollah, Hamas y los Huties, respaldados por Irán, tienen como objetivo fundacional destruir a Israel. El premier Benjamín Netanyahu ya ha advertido a la administración republicana que mantendrá los combates en Líbano y Gaza ante la menor agresión de Hezbollah y Hamas.

La postura de Netanyahu representa una amenaza a las intenciones de Trump de llegar a un acuerdo con Irán. Esta es la primera vez que en las relaciones geopolíticas entre Washington y Jerusalén existe tanta tensión y desconfianza.

Trump no descarta descongelar 24.000 millones de dólares a favor de Irán -en dos tramos-, si Khamenei acepta sus condiciones sobre Ormuz y el programa nuclear.

Teherán exige el descongelamiento inmediato y rechaza que haya dos etapas sucesivas vinculadas al ritmo de las negociaciones.

Khamenei quiere los fondos millonarios al inicio de todo, un reclamo que es rechazado por los países del Golfo Pérsico e Israel.

Los aliados regionales de Estados Unidos temen que Irán prometa ciertas condiciones a cambio de esos fondos y que finalmente no cumpla con su parte, como ocurrió con Obama.

El acuerdo se firmará en Ginebra el próximo 19 de junio. Anoche no se descartaba en la Casa Blanca que Trump participe en la ceremonia tras asistir al G7 que organiza Francia.

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