El puente bioceánico Paraguay Brasil se encuentra en una fase crucial de su construcción. A tan solo 13,60 metros de finalizar el encuentro entre las estructuras que se levantan en cada lado del río Paraguay, esta obra emblemática, que unirá las ciudades de Carmelo Peralta y Puerto Murtinho, se acerca a uno de sus hitos más importantes: el cierre del vano central, que está programado para el 26 de junio de 2026.
Una obra de integración regional
De acuerdo con un informe del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones de Paraguay, la distancia que queda por cubrir es mínima en términos físicos, pero representa un punto de inflexión en un proyecto de integración regional que ha estado en marcha durante años. La unión de ambos tramos, uno construido desde Paraguay y otro desde Brasil, marcará el final de la fase estructural principal y el inicio de la recta final de una obra que redefinirá la conectividad entre ambos países.
Una operación técnica en curso
Para alcanzar este objetivo, se está llevando a cabo una maniobra crítica: el desplazamiento de los carros de avance utilizados en la construcción de la superestructura. Estos equipos, que permiten el hormigonado en voladizo desde cada extremo del puente, deben reposicionarse antes de colocar la pieza definitiva: la dovela de cierre, el último segmento de hormigón que unirá ambas mitades en el centro del río Paraguay.
Hasta finales de abril de 2026, la obra había alcanzado un avance físico del 86%. Durante mayo, se proyectó que la ejecución alcanzara entre el 87% y el 88%, con las tareas de hormigonado en los tramos laterales de ambos países ya completadas, incluidos los segmentos finales de esos sectores.
Obras complementarias en simultáneo
Mientras se concluyen los trabajos en el vano central, continúan en paralelo las labores complementarias previstas en el diseño original. En la superestructura, se avanza con la colocación de losas superiores y la instalación de elementos de soporte estructural. Estas tareas, que no dependen del cierre central, permiten mantener el ritmo de ejecución general del proyecto.
En los accesos viales también se registra actividad continua. Del lado brasileño, se están montando estructuras para futuras barreras de protección en la calzada. En los caminos de acceso de ambas márgenes, prosiguen las tareas de conformación de terraplenes, delimitación de la franja de dominio, colocación de alambrados y adecuaciones de infraestructura asociadas a la operación futura del corredor.
La coordinación entre los equipos técnicos de Paraguay y Brasil es fundamental en esta etapa. El carácter binacional de la obra implica articular cronogramas, normas constructivas y logística de materiales a través del río, lo que añade complejidad operativa a cada fase del proceso.
El rol del puente en la conectividad regional
Más allá del hito constructivo inmediato, el puente tiene implicaciones directas para la conectividad logística de la región. Una vez habilitado, formará parte del Corredor Bioceánico, un eje vial que busca conectar los puertos del océano Atlántico con los del Pacífico a través del corazón de América del Sur, abarcando Argentina, Paraguay, Brasil y Chile.
Para el comercio exterior de la subregión, la apertura de este paso representa la posibilidad de reducir tiempos y distancias en el transporte terrestre de cargas entre nodos productivos del interior del continente y los puertos de salida hacia ambos océanos. Actualmente, muchos de esos flujos deben rodear distancias considerables por rutas alternativas, lo que impacta en costos de flete y plazos de entrega.
El tránsito de mercancías entre Paraguay y Brasil también se verá facilitado de forma directa. La nueva infraestructura eliminará la dependencia de cruces fluviales en esa zona, que implican tiempos de espera, restricciones operativas y mayor exposición a condiciones climáticas que afectan la regularidad del servicio.
Si los plazos se mantienen y el cierre central se concreta el 26 de junio, la obra ingresará en su tramo final con la estructura principal completa. Lo que reste por delante, los acabados, instalaciones y habilitaciones operativas, determinará el momento en que el corredor esté disponible para el tránsito efectivo de vehículos y cargas, un paso que transformará la matriz de transporte terrestre en el centro del continente.
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