viernes 29 mayo 2026

Las modificaciones del reglamento europeo contra la deforestación mantienen fuertes exigencias de trazabilidad, segregación y control documental sobre las exportaciones agroindustriales argentinas

La normativa europea prohíbe expresamente el denominado “balance de masa”, es decir, la mezcla de mercadería con trazabilidad validada junto con producto de origen desconocido o no conforme (Foto: Shutterstock)

La Unión Europea ha implementado recientes modificaciones y aclaraciones al Reglamento de Productos Libres de Deforestación (EUDR), una normativa diseñada para evitar que productos asociados a la deforestación ingresen al mercado europeo.

A pesar de que los cambios introducidos en 2026 alivian parcialmente la carga administrativa en el bloque europeo, varios sectores advierten que las exigencias continúan imponiendo una fuerte presión operativa sobre las cadenas de abastecimiento de los países exportadores, especialmente en productos agrícolas de gran escala.

En el contexto argentino, el impacto más significativo se observa en el complejo soja, donde la necesidad de asegurar trazabilidad, segregación logística y control documental está transformando los procesos relacionados con el almacenamiento, transporte y exportación de mercancías a granel.

Un análisis de especialistas de la Bolsa de Comercio de Rosario indica que las últimas actualizaciones del EUDR no modifican de manera significativa las obligaciones de cumplimiento para la cadena exportadora argentina. En cambio, refuerzan un modelo en el que la responsabilidad de demostrar el origen y el recorrido de los productos recae sobre los actores involucrados en el abastecimiento upstream, es decir, aquellos que operan fuera del mercado europeo.

La logística de la soja entra en una nueva etapa

Un aspecto central del nuevo marco regulatorio se relaciona con la comercialización de soja y sus derivados. La normativa europea prohíbe el denominado “balance de masa”, que implica la mezcla de productos con trazabilidad validada y aquellos de origen desconocido o no conforme.

Esto obliga a fortalecer los mecanismos de segregación, almacenamiento y control sobre la mercancía que circula en la cadena exportadora. En la práctica, esto significa que operadores, acopios y terminales deben implementar sistemas que permitan identificar el origen de los productos almacenados y evitar mezclas que pongan en riesgo el cumplimiento de la normativa.

El documento sugiere que parte del negocio agrícola está migrando del modelo tradicional de commodities hacia un enfoque más alineado con productos specialty, donde la diferenciación de origen y el seguimiento documental son cruciales.

En este contexto, los sistemas FIFO (“primero en entrar, primero en salir”) y otros métodos equivalentes para la gestión de silos, depósitos y operaciones de almacenamiento a granel adquieren mayor relevancia.

Además, la regulación mantiene exigencias relacionadas con la geolocalización de parcelas productivas y la identificación precisa del origen de la materia prima exportada, lo que incrementa la complejidad administrativa y logística de las operaciones.

Digitalización y trazabilidad en las cadenas de abastecimiento

Otro aspecto destacado en este nuevo escenario es el creciente uso de plataformas digitales para la trazabilidad. La Comisión Europea ha mencionado en su informe varios sistemas digitales desarrollados por países productores para facilitar el cumplimiento del EUDR.

Entre ellos, se encuentra una plataforma argentina dedicada al seguimiento y trazabilidad de exportaciones de soja, considerada una herramienta innovadora para cumplir con las nuevas exigencias europeas.

La digitalización de procesos, el intercambio automatizado de información y la integración de sistemas están ganando un lugar estratégico en el comercio exterior, en un contexto donde las cadenas de suministro internacionales requieren cada vez más capacidad de monitoreo y validación de datos.

Las modificaciones en las APIs y herramientas digitales permitirán a las empresas con grandes volúmenes de operaciones cargar declaraciones y documentación directamente desde sus sistemas informáticos, buscando agilizar parte del proceso operativo.

No obstante, el documento subraya que aún no se ha evaluado completamente el costo logístico y operativo que conllevará mantener estos niveles de segregación y trazabilidad desde los países productores hasta la entrada de la mercancía en el mercado europeo.

Un nuevo desafío para las exportaciones argentinas

El análisis también señala que Argentina sigue siendo clasificada como un país de “riesgo estándar”, lo que implica mayores exigencias en comparación con aquellos considerados de bajo riesgo.

Al mismo tiempo, los sectores relacionados con el comercio agroindustrial sostienen que uno de los principales retos será demostrar la viabilidad operativa de aplicar esquemas de segregación estricta sobre productos de comercialización masiva y a granel, como la soja.

En este contexto, la logística se integra cada vez más en las discusiones regulatorias y comerciales internacionales. La trazabilidad, la certificación de origen y el control documental se están convirtiendo en factores tan relevantes como la capacidad de producción o exportación.

Las nuevas exigencias europeas no solo añaden requisitos administrativos, sino que también promueven transformaciones concretas en la infraestructura, los sistemas digitales y la organización operativa de las cadenas de suministro agroindustriales.

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