El diésel sigue siendo el rey del transporte pesado, pero los camiones eléctricos están comenzando a cerrar la brecha de competitividad, mientras que el hidrógeno enfrenta desafíos significativos.
El dominio del diésel y el auge de la electrificación
Un reciente informe de la consultora Thunder Said Energy destaca la necesidad de descarbonizar el transporte pesado sin incrementar los costos logísticos. Actualmente, los camiones pesados, conocidos como Clase 8, son fundamentales para el comercio global, recorriendo cerca de un billón de millas anualmente y consumiendo alrededor de 10,000 barriles de diésel al día. Aunque el costo promedio del transporte en EE.UU. es de aproximadamente u$s0.14 por tonelada-kilómetro, este se eleva en Europa debido a impuestos sobre combustibles.
Costos asociados y eficiencia operativa
El informe señala que cerca del 50% de los costos del transporte por carretera se relacionan con los salarios de los conductores, lo que hace que la eficiencia en el uso del tiempo y la distancia sea crucial. Un camión diésel puede recargar combustible en solo cinco minutos y tiene autonomías de hasta 3,200 kilómetros, lo que explica su ventaja competitiva actual.
Camiones eléctricos: un cambio en el horizonte
La electrificación está comenzando a cambiar el panorama. Aunque los camiones eléctricos requieren baterías de entre 4 y 6 toneladas y su costo inicial es entre u$s100,000 y u$s150,000 más alto que el de los diésel, su eficiencia energética es de 2 a 2.5 veces superior. Con el lanzamiento del Tesla Semi previsto para 2026, se anticipa que los camiones eléctricos se volverán más competitivos, especialmente en rutas de media distancia (700 a 1,000 kilómetros). Sin embargo, el tiempo de carga, que puede llegar hasta cuatro horas, y la infraestructura limitada siguen siendo obstáculos importantes.
Hidrógeno: una opción a largo plazo
Los camiones de hidrógeno se presentan como una alternativa para distancias largas, aunque todavía no son competitivos en términos económicos. Según el análisis, estos vehículos podrían costar entre un 45% y un 75% más que los diésel, además de que el costo del hidrógeno verde es aproximadamente 2.5 veces superior. Aunque el repostaje de hidrógeno es más rápido (alrededor de 45 minutos), la infraestructura para su uso aún está en desarrollo.
Gas natural: una opción viable pero limitada
El informe también evalúa el rendimiento del gas natural licuado (GNL). Aunque el gas natural puede ser hasta cuatro veces más barato que el diésel, esta ventaja se ve contrarrestada por mayores costos operativos y logísticos, así como beneficios ambientales limitados.
Impacto en la economía y la transición energética
El costo total del transporte de mercancías representa alrededor de u$s1,000 anuales por persona en países desarrollados, lo que equivale a cerca del 4% de los ingresos netos. Un aumento de costos del 20% al 75% podría consumir entre un 1% y un 3% adicional del ingreso promedio. La conclusión del informe es clara: la transición en el transporte pesado será gradual y dependerá de la competitividad económica. Mientras el diésel sigue siendo el líder, la electrificación está ganando terreno en segmentos específicos, y el hidrógeno se proyecta como una opción a largo plazo. La infraestructura y los costos serán determinantes en la velocidad de este cambio.