Oportunidades estratégicas para Argentina en el contexto actual
Argentina se posiciona en el puesto 15 del ranking mundial de producción de gas 2026, logrando una producción anual cercana a los 48.000 millones de metros cúbicos, según datos de Visual Capitalist.
Sin embargo, esta posición podría variar en los próximos años si se realizan inversiones significativas en infraestructura y se establecen marcos regulatorios que favorezcan el crecimiento del sector. La Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH) estima que, para el año 2035, las exportaciones de petróleo y gas podrían alcanzar los USD 41.758 millones anuales, siempre que se cumplan las condiciones financieras y regulatorias necesarias.
Recursos abundantes y objetivos de exportación
Argentina cuenta con recursos de gas natural que podrían satisfacer la demanda local durante más de 200 años y petróleo para más de un siglo, según la CEPH. La industria energética, liderada por YPF, tiene como meta convertirse en un gran exportador energético hacia 2030.
Por primera vez en la historia, el país tiene la capacidad de abastecer tanto la demanda interna como de establecer una plataforma de exportación a gran escala para el mercado mundial. Esto representa una oportunidad significativa, especialmente en un contexto de creciente demanda global de gas, que se espera continúe hasta al menos 2050, impulsada por la transición del carbón en la matriz energética.
Contexto internacional y oportunidades de crecimiento
El panorama internacional refuerza esta oportunidad. Las interrupciones en las rutas estratégicas de Medio Oriente han aumentado la importancia de productores considerados estables, como Estados Unidos. Según datos de la Administración de Información Energética de EE. UU., este país representa el 25% de la oferta mundial de gas, con una producción de 37.751 miles de millones de pies cúbicos en 2024, superando a Rusia, que ocupa el segundo lugar.
En el ranking de productores de gas natural, Canadá y Catar siguen en los siguientes puestos, con Australia, Noruega, Arabia Saudita, Argelia, Malasia y Turkmenistán entre los diez principales. Argentina se destaca como el principal productor sudamericano, junto a Egipto, Uzbekistán, Omán, Nigeria y Azerbaiyán, todos con volúmenes anuales cercanos a los 40.000 millones de metros cúbicos.
Escenarios de inversión y proyecciones hasta 2035
La CEPH ha desarrollado tres escenarios para el futuro del sector en la próxima década. El escenario más optimista sugiere que Argentina podría alcanzar exportaciones por USD 41.758 millones para 2035, con inversiones anuales que oscilen entre USD 12.000 millones y USD 21.000 millones entre 2026 y 2035.
Este crecimiento se apoyaría en un aumento del 11% anual en la perforación de pozos de shale oil, una mayor capacidad de licuefacción para exportar gas natural y mejoras en la infraestructura, como nuevos oleoductos y gasoductos, que son esenciales para abastecer tanto el mercado interno como las terminales de exportación.
En este contexto, se anticipan importaciones por USD 4.080 millones y un saldo comercial energético de más de USD 37.600 millones, lo que posicionaría a Argentina en el núcleo de proveedores globales.
Requerimientos para alcanzar el potencial pleno
Para maximizar su potencial, el sector necesita un aumento significativo en la inversión en los próximos años, así como mantener precios internos alineados con los internacionales y consolidar un marco regulatorio que incentive nuevas inversiones. La restauración de incentivos fiscales y la eliminación de retenciones a la exportación son medidas clave que la CEPH considera esenciales para impulsar el crecimiento exportador.
La estrategia nacional se alinea con las tendencias del mercado global. A medida que las rutas marítimas y la infraestructura de gas en Oriente Medio enfrentan tensiones, la concentración de la oferta se intensifica, y productores sólidos como Estados Unidos y potencialmente Argentina asumen roles protagónicos para equilibrar el mercado y satisfacer la creciente demanda mundial de GNL.
El proceso de expansión y la reducción del déficit energético en Argentina
La evolución reciente del sector energético argentino ha estado marcada por un declive inicial seguido de un repunte sostenido. La producción de petróleo disminuyó constantemente hasta 2017, debido a precios internos desconectados de los internacionales y el agotamiento de yacimientos convencionales. Sin embargo, el repunte llegó con la mejora de precios y la aparición de la producción no convencional, lo que ha llevado a un nuevo récord histórico proyectado para 2025. En el caso del gas, la recuperación comenzó en 2013, impulsada por el Plan Gas y la explotación de Vaca Muerta.
El déficit comercial energético y la alta carga de subsidios han llevado a la economía a un deterioro fiscal en la última década. Según el informe de la CEPH, los subsidios a la energía representaron 1,7 puntos porcentuales del PIB en promedio durante los últimos diez años. Sin embargo, desde 2022, estos subsidios han comenzado a disminuir.
En 2025, los subsidios totalizaron USD 3.999 millones, equivalentes al 0,6% del PIB, gracias al aumento de la producción y la reducción de importaciones. A lo largo de este tiempo, se han mantenido congelamientos tarifarios o aumentos por debajo de la inflación, lo que ha provocado caídas notables de tarifas en términos reales. La reversión de esta política, combinada con la recuperación productiva, ha permitido comenzar a reducir el desequilibrio financiero e importador del sector energético.
Enlace a la noticia 👉 Ranking mundial de producción de gas en 2026
