jueves 16 abril 2026

Impacto del ajuste fiscal en la recaudación

El Gobierno argentino enfrenta un desafío significativo, ya que ha experimentado siete meses consecutivos de caída en la recaudación, lo que ha generado tensiones con las provincias en relación a la coparticipación. Este problema se verá agravado en los próximos meses debido al ajuste por inflación en el pago de ganancias y monotributo, que reducirá aún más los recursos del Estado justo cuando el ministro de Economía, Luis Caputo, necesita aumentar la recaudación para cumplir con las metas de superávit fiscal acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Según la ley 27.743, el Gobierno ha decidido regresar al esquema tradicional de liquidación del impuesto a las Ganancias, estableciendo un Mínimo No Imponible (MNI) y deducciones que se ajustan semestralmente según la inflación acumulada. Este ajuste se realiza en enero y julio de cada año fiscal, lo que también afecta al Régimen de Pequeños Contribuyentes.

Sin embargo, el ajuste que se llevará a cabo en julio se presenta en un contexto complicado: la inflación ha estado en aumento, alcanzando un 2.9% en febrero, mientras que los salarios han crecido a un ritmo más lento. Esto significa que muchos contribuyentes que anteriormente pagaban el impuesto a las Ganancias podrían dejar de hacerlo.

Efecto tijera

“El impuesto a las Ganancias se actualizará y, dado que la inflación ha aumentado mientras los salarios no han seguido el mismo ritmo, es probable que la recaudación de la cuarta categoría disminuya en términos reales”, explicó Sebastián Dominguez, CEO de SDC Asesores Tributarios. Este fenómeno se produce porque las actualizaciones no logran igualar el aumento de los precios. Los trabajadores que no han recibido incrementos salariales acordes a la inflación se ven afectados por un sistema de deducciones y escalas que, al actualizarse, disminuye el peso del tributo en términos reales.

Desde el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), el investigador Andrés Mir también se pronunció sobre el impacto que tendrá el ajuste en julio sobre los ingresos del Estado. “No es que los salarios se hayan estancado, sino que han aumentado menos que la inflación”, indicó. En los seis meses previos a la actualización, el salario creció alrededor del 1%, lo que llevó a que los contribuyentes pagaran un poco más de impuesto a las ganancias, ya que el sistema ajusta el salario, pero no las deducciones o el Mínimo No Imponible (MNI) hasta el recálculo de julio.

El ajuste de julio traerá consigo una compensación retroactiva. “En julio se ajustarán esos parámetros y aquellos que debían pagar Ganancias durante este semestre dejarán de hacerlo o pagarán menos, un efecto que se verá acentuado por el hecho de que el ajuste de los parámetros en función de la inflación será mayor que el de los salarios”, explicó Mir. Se espera que menos personas estén sujetas al impuesto a las Ganancias en comparación con enero, y que quienes continúen tributando lo hagan por montos inferiores.

El caso del monotributo

En contraste, el monotributo presenta una dinámica diferente. Domínguez destacó que, en este régimen, todos los parámetros se incrementan de acuerdo a la inflación del semestre. “Es posible que el monto a facturar y las cuotas a pagar aumenten, pero si la facturación no crece en la misma proporción, el contribuyente seguirá en la misma categoría”, explicó en una entrevista con Infobae. Para aquellos monotributistas que se encontraban cerca del límite de su categoría antes del ajuste, la actualización podría hacer que se acerquen más a la base y permanezcan en la misma categoría. Esto resulta en un aumento de la cuota mensual, mientras que la facturación, al estar limitada por la nueva escala, puede quedar rezagada respecto a la inflación, lo que conlleva a una pérdida de poder adquisitivo y una mayor carga tributaria en términos reales.

Domínguez también mencionó que algunos contribuyentes podrían descender de categoría debido a la actualización de los parámetros. Al pasar a una franja inferior, el monto a pagar disminuiría, lo que aliviaría el costo fiscal mensual para ese grupo de trabajadores independientes.

Mir también analizó el impacto de los ajustes por inflación en el monotributo y el impuesto a las ganancias. “En el caso del monotributo, se ajustan las escalas y el monto que se debe pagar de acuerdo a la inflación. Es probable que no haya un aumento en la recategorización porque no se necesite recategorizar a los contribuyentes, sino porque aumentará el monto a pagar”, afirmó. Aunque la incidencia del monotributo sobre la recaudación total es baja, sus efectos sobre los contribuyentes son significativos. Mir subrayó que el ajuste de los parámetros por inflación tiene consecuencias directas sobre el bolsillo de los trabajadores independientes, aunque no siempre implique un cambio de categoría.

La relación con las provincias

El ajuste del piso de Ganancias en julio, que resultará en que menos contribuyentes paguen el impuesto, aumentará la tensión entre el Gobierno y las provincias, dado que se trata de un impuesto que se coparticipa. Actualmente, los gobernadores están sintiendo el impacto en sus arcas por la caída de la recaudación nacional, que se debe a la situación económica, aunque no han emitido reclamos significativos a nivel nacional.

El diputado Guillermo Michel reportó que durante el primer bimestre de 2026, las provincias argentinas experimentaron una fuerte caída en los fondos coparticipables provenientes de la recaudación nacional. El total de pérdidas alcanzó los $964.619 millones, cerca de $1 billón, según un informe del diputado Michel. Este recorte en los recursos impactó directamente las finanzas provinciales y se prevé que continúe en los próximos meses, a menos que la actividad económica repunte.

La disminución en la coparticipación se originó en el desempeño negativo de los impuestos coparticipables. La baja de la actividad económica afectó la recaudación del Impuesto al Valor Agregado (IVA), además de las modificaciones en la percepción aduanera de este impuesto, lo que amplificó el efecto negativo sobre los ingresos provinciales.

Datos oficiales indican que la recaudación total en el primer bimestre alcanzó $34,6 billones. De ese total, solo el 32% se distribuyó entre las provincias a través del sistema de coparticipación, lo que representó $11,2 billones. El resto se quedó en manos del Tesoro nacional y de organismos de la administración central. En este contexto, el reparto de fondos mostró una tendencia a la baja. En enero, los recursos transferidos a las provincias por coparticipación mostraron una caída real del 7,6%. En febrero, la disminución se profundizó, alcanzando el 9,7% en términos interanuales reales, descontando el impacto de la inflación.

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