Consultoras y entidades advierten que la economía de los hogares argentinos permanece condicionada por el retroceso del trabajo formal, la debilidad del salario real y las restricciones en el acceso al crédito
La economía argentina enfrenta retos que limitan el crecimiento del consumo en 2026, un aspecto crucial para el Gobierno en el contexto de las próximas elecciones. Los tres motores de la demanda interna —salarios, jubilaciones y crédito— están bajo la lupa de analistas y expertos del sector privado.
El consumo en Argentina se encuentra bajo presión debido a la disminución del empleo formal, un salario real que sigue por debajo de la inflación y el aumento de la morosidad en los créditos bancarios. Según la Fundación Capital, estos factores explican la caída en las compras de los hogares y sugieren que la recuperación dependerá de la evolución de estas variables a lo largo del año. El equipo económico espera que la reactivación se logre, en gran parte, a través de los dólares que los argentinos puedan movilizar con la Ley de Inocencia Fiscal.
En enero, el Indicador de Consumo (IC) de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios reportó una caída interanual de 0,8%, marcando el tercer mes consecutivo con variaciones negativas respecto al mismo período del año anterior. Aunque el índice desestacionalizado creció 0,7% en comparación con diciembre de 2025, sigue por debajo del máximo alcanzado a principios del año pasado. Esta dinámica está vinculada a la evolución de otras variables que afectan directamente el poder de compra de los hogares.
Según datos de Scentia, las ventas de productos de consumo masivo disminuyeron un 1,1% en enero en comparación con el mismo mes del año anterior. En comparación con diciembre, la contracción fue del 7%, afectada por caídas del 15,4% en supermercados de cadena, del 12,5% en autoservicios independientes, del 7,8% en farmacias, del 11% en comercio electrónico y del 14,6% en mayoristas, mientras que almacenes y kioscos mostraron un incremento del 3,7%.
Las tres variables
Un informe de Fundación Capital señala que el empleo formal en el sector privado ha sufrido una baja considerable. Desde el cambio de administración, la economía ha perdido 201.000 puestos de trabajo asalariados registrados. Solo desde junio se eliminaron 97.000 empleos, una tendencia que ha impactado especialmente al comercio, que hasta ese mes había mostrado cierta recuperación. La industria manufacturera ha tenido un desempeño aún más negativo, con una reducción de 65.000 puestos desde el inicio de la administración actual. Desde febrero, el sector industrial ha profundizado la destrucción neta de empleo, con una pérdida de 39.000 puestos.
Como contrapartida, el análisis del centro de estudios económicos fundado por Martín Redrado indica que la contracción en el empleo formal ha impulsado un aumento del trabajo informal y autónomo. Entre el tercer trimestre de 2024 y el mismo período de 2025, la cantidad de monotributistas y autónomos creció en 170.000 personas, mientras que la informalidad sumó 280.000 puestos adicionales. Para los analistas, esta migración hacia alternativas menos protegidas sugiere una degradación en la calidad del empleo disponible.
El crédito y su impacto en el consumo
El acceso al crédito es la tercera variable bajo vigilancia. El canal crediticio, que había impulsado la recuperación del consumo de bienes durables entre 2024 y principios de 2025, ahora presenta un panorama desfavorable. Los préstamos personales y los realizados con tarjetas de crédito cayeron 4,8% en términos reales entre febrero y septiembre del año pasado. La morosidad en el crédito a familias se incrementó hasta alcanzar el 9,3% en diciembre de 2025, desde el 2,6% registrado un año antes, el nivel más alto desde 2008. El informe destaca que la proporción de ingresos destinada a pagar deudas alcanzó el 26,3% del total familiar, un récord en la serie iniciada en 2006.
La composición del consumo y el desempeño sectorial
En cuanto a la composición del consumo, desde la CAC señalaron que el rubro indumentaria y calzado descendió 0,8% interanual en enero, igualando al promedio general. Este desempeño se dio a pesar de que enero de 2025 representaba una base de comparación baja, ya que también había mostrado una variación negativa respecto a 2024. Así, el primer mes del año se situó 4,4% por debajo del mismo mes de dos años atrás. El sector de transporte y vehículos evidenció un estancamiento, con una variación interanual de -0,1%. Recreación y cultura cayó 3,7% interanual y contribuyó negativamente al índice general.
El capítulo de vivienda, alquileres y servicios públicos fue una de las excepciones, con un incremento estimado de 7,1% respecto a enero de 2025, repitiendo la performance positiva de diciembre y compensando parcialmente la caída general. El resto de los rubros experimentó una caída interanual de 2,9%, situándose en niveles similares a los de enero de 2020, previo a la pandemia.
Recuperación sectorial y proyecciones para 2026
La Fundación Capital destaca que el comercio mostró una recuperación hasta comienzos de 2025, pero se ralentizó en el segundo semestre del año pasado. Cerró el año con un nivel 5,6% inferior al del primer bimestre. También indica que la industria manufacturera y la construcción no lograron recuperar los niveles de 2023. La construcción se mantuvo estancada en un nivel 15% menor al de 2023 y solo proyecta un rebote del 4,5% para 2026. Los permisos de construcción crecieron 6,2% respecto a 2024, aunque siguen por debajo de los niveles de 2023.
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