En lo que va de 2026, el tipo de cambio ha experimentado una caída de más del 3%, un fenómeno que, a pesar de las intensas compras del BCRA, no ha logrado estabilizar la moneda. El Banco Central de Argentina (BCRA) ha acelerado la adquisición de dólares, pero esto no ha sido suficiente para evitar que la cotización del dólar minorista se deslice hasta los $1.440, mientras que el mayorista se ha cerrado a $1.415.
Compras del BCRA y su impacto en la economía
El BCRA ha comprado recientemente USD 176 millones, la cifra más alta registrada en febrero, lo que ha llevado las reservas brutas a un total de 45.323 millones de dólares. Sin embargo, esta estrategia de compras del BCRA está vinculada a la emisión de pesos, un proceso que forma parte de la fase 4 del plan monetario que comenzó en febrero. Luis “Toto” Caputo, presidente del BCRA, ha indicado que sin estas intervenciones, el dólar podría haber caído a niveles de $1.300.
A pesar de la caída del tipo de cambio, que podría parecer positiva, la inflación sigue siendo un problema persistente, resistiéndose a bajar del 2% mensual. Desde las elecciones legislativas de octubre, el dólar ha mantenido una estabilidad relativa, pero los precios continúan en aumento, lo que encarece la economía argentina en términos de dólares.
La situación actual refleja un aumento en la demanda de dinero, lo que indica que, a pesar de la expansión monetaria implementada desde enero, el mercado cambiario no ha respondido como se esperaba. La cotización del dólar sigue bajando, lo que representa un escenario favorable para el ministro de Economía, quien busca acumular reservas y fomentar la remonetización a través de la compra de dólares.
Proyecciones inflacionarias y sectores afectados
Las compras del BCRA han superado las expectativas para el primer bimestre, impulsadas por la colocación de bonos corporativos y provinciales, así como por la dinámica de préstamos privados en dólares. Sin embargo, la caída del dólar se produce en un contexto en el que el Gobierno enfrenta dificultades para retomar el proceso de desinflación. En diciembre, la inflación alcanzó un pico del 2.8%, y se espera que el dato de enero no sea mucho más alentador.
La reciente cifra del 3.1% de inflación en la Ciudad de Buenos Aires, junto con un aumento del 4% en los precios de alimentos y un 3.5% en el sector servicios, sugiere que la desaceleración inflacionaria podría ser menos significativa de lo anticipado. Una reducción en el dólar debería beneficiar a los bienes transables y a aquellos que dependen de insumos importados, como el sector de alimentos y bebidas, además de aliviar la presión sobre los combustibles y tarifas de servicios públicos.
El tipo de cambio podría volver a desempeñar un papel como ancla contra la inflación, un rol que perdió durante el segundo semestre del año pasado debido a la inestabilidad preelectoral. Sin embargo, la contracara de esta situación es que los precios se encarecen en dólares, lo que afecta a sectores como la construcción, donde los costos en moneda dura no se trasladan rápidamente al precio de venta.
El sector turístico también se ve impactado, ya que los precios elevados hacen que Argentina sea menos atractiva para los visitantes extranjeros, especialmente con la llegada de feriados como Semana Santa y las vacaciones de invierno.
En conclusión, a pesar de las compras del BCRA, la caída del dólar no ha logrado frenar el aumento de la inflación, lo que plantea desafíos significativos para la economía argentina en el futuro cercano.
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