jueves 12 marzo 2026

La continuidad de la fórmula actual tras la renuncia de Lavagna

Tras varios meses de tensiones en el ámbito económico, Marco Lavagna ha dejado su cargo al frente del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En este contexto, el ministro de Economía, Luis Caputo, ha confirmado que no se realizarán cambios en la fórmula utilizada para calcular la inflación, manteniendo las ponderaciones establecidas para el mes de enero. Esta decisión ha generado un intenso debate entre economistas, quienes advierten sobre las posibles repercusiones en la credibilidad del Gobierno.

En diciembre, la inflación había alcanzado un 2.8%, y la nueva metodología que estaba prevista para implementarse desde enero de 2026 podría haber complicado la presentación de una desaceleración en este indicador. El cambio más significativo en la fórmula consistía en que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) incluiría una canasta de consumo basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) de 2017-2018, reemplazando la que se utilizaba desde 2004.

Caputo, en una entrevista con Radio Rivadavia, expresó: “No hay necesidad de cambiar el índice ahora. Los números que corrió Marco son prácticamente los mismos. El índice nuevo daba un poco menos para diciembre y un poco menos para enero”. Además, añadió que la inflación argentina eventualmente se alineará con la internacional, dependiendo de la velocidad con que aumente la demanda de dinero. Este argumento ha suscitado interés, dado que la nueva fórmula incrementaría la ponderación del rubro Vivienda, Agua, Electricidad y otros combustibles del 9.4% al 14.5%.

El Ministerio de Economía también está implementando un nuevo esquema de subsidios que, desde febrero, excluye a 140,000 usuarios de la categoría N3. La mayoría de los economistas coinciden en que la actualización de los ponderadores, basada en una encuesta más reciente, otorgaría un mayor peso a los servicios en comparación con el índice actual. “Si anticipamos más aumentos en servicios, como ocurrió recientemente (la inflación de 2025 para bienes fue del 26.5%, para servicios del 43.1% y la general del 31.5%), la corrección del índice hacia uno que pondera más los servicios habría resultado en un IPC ligeramente superior al actual”, comentó la economista de LCG, Florencia Iragui.

Por su parte, Sebastian Menescaldi, director de Eco Go, criticó la forma en que el Gobierno manejó el anuncio. “Argentina ha tenido experiencias negativas con el manejo de estadísticas públicas, y debería atenerse a lo que ya estaba estipulado. Cualquier modificación genera una pérdida de credibilidad”, afirmó.

El economista Lucio Garay Méndez indicó que el equipo económico había validado previamente este cambio metodológico, que se esperaba implementar a partir de enero de 2026. En ese momento, el Gobierno argumentó que la actualización era necesaria y negó que se tratara de una manipulación de datos. Por lo tanto, resulta sorprendente que se haya decidido posponer la modificación.

En el último Informe de Política Monetaria (IPOM), el Banco Central de la República Argentina (BCRA) destacó que el cambio en la fórmula de inflación permitiría reflejar las modificaciones en los patrones de consumo de los hogares en respuesta a las fluctuaciones de precios relativos. “Se espera que el nuevo IPC aumente significativamente la cantidad de precios relevados y de informantes, mejorando así su representatividad. En cuanto a la composición de la nueva canasta, los servicios ganarán peso en detrimento de los bienes”, se indicó en el reporte oficial.

Para abordar la preocupación de Caputo sobre las posibles críticas si se modifica la fórmula y la desaceleración se atribuye a ese cambio, Fausto Spotorno, director de la consultora OJ Ferreres, sugirió como alternativa publicar ambos indicadores, tanto el actual como el de la ENGHo 2017-2018. Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos, coincidió en que la nueva fórmula podría arrojar un IPC menor que el vigente. En su consultora, el relevamiento de precios de enero con la metodología anterior mostró un aumento del 2.4%, mientras que al aplicar la simulación con las nuevas ponderaciones, el resultado descendió a 2.3%.

La salida de Lavagna del INDEC ha dejado un vacío en la dirección del organismo, y la incertidumbre sobre el futuro de la medición de la inflación sigue latente. La falta de cambios en la metodología podría ser vista como una oportunidad para estabilizar la situación económica, aunque las críticas sobre la credibilidad del Gobierno persisten.

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