jueves 12 marzo 2026

Impacto de la sequía en la región agrícola

La región agrícola núcleo de Argentina ha enfrentado un severo déficit hídrico durante el mes de enero, lo que ha afectado gravemente los cultivos de verano. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), las lluvias acumuladas en enero fueron de apenas 38 milímetros, muy por debajo de los 100 a 120 milímetros que se registran normalmente en este mes. Este déficit ha dejado a casi la mitad del área productiva en condiciones de sequía, lo que ya se refleja en el potencial de rendimiento de los cultivos.

Las estaciones meteorológicas de la red BCR-GEA han mostrado que solo una de ellas alcanzó valores cercanos a la media histórica, mientras que en varias localidades de la franja central no se superaron los 10 milímetros de lluvia en todo el mes. La falta de precipitaciones ha deteriorado notablemente las reservas de agua en el suelo, intensificando la sequía, especialmente en el centro de la región núcleo.

El cultivo más afectado es la soja de primera siembra, que se encuentra en etapas críticas para definir su rendimiento. La BCR ha alertado que el estrés hídrico en este momento ha causado pérdidas irreversibles en el potencial productivo, con mermas que pueden alcanzar hasta el 50% en las zonas más afectadas. Por otro lado, la soja de segunda siembra aún tiene posibilidades de recuperación, ya que muchos lotes están en estadios vegetativos o apenas comienzan la floración.

El maíz tardío y de segunda también está sufriendo el impacto de la sequía, con aproximadamente 90,000 hectáreas en condiciones muy comprometidas debido a la combinación de falta de agua y altas temperaturas. Cerca de la mitad de estos cultivos presentan un estado regular, dependiendo de las lluvias en el corto plazo para su desarrollo.

Perspectivas climáticas y agrícolas

Las proyecciones climáticas no indican un cambio inmediato en el patrón de lluvias. Aunque se anticipa el paso de algunos frentes en los próximos días, desde la Bolsa de Comercio de Rosario advierten que estas precipitaciones no serán suficientes para revertir el déficit acumulado. La atención se centra en posibles eventos de mayor magnitud que podrían ocurrir a principios de febrero, los cuales podrían aliviar parcialmente la situación y prevenir un mayor deterioro de los cultivos en la principal región agrícola del país.

En resumen, enero ha cerrado con un 66% menos de lluvias, lo que ha recortado significativamente el potencial de rinde de la soja. La situación es crítica y requiere atención inmediata para evitar daños irreversibles en la producción agrícola.

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