jueves 19 marzo 2026

Después de casi diez años sin acceso a financiamiento voluntario en dólares, la Argentina ha logrado emitir deuda nuevamente, obteniendo US$1.000 millones para hacer frente a vencimientos inmediatos sin recurrir a reservas.

La reciente emisión de deuda, a través del BONAR 2029N, representa un hito significativo para la economía argentina, marcando el primer acceso a financiamiento en dólares desde 2018. Este paso es crucial, considerando que durante casi una década, el país estuvo excluido de los mercados voluntarios de deuda en dólares, dependiendo en su lugar de organismos multilaterales y colocaciones en pesos.

Desde el Ministerio de Economía, se destacó que el rendimiento obtenido se situó aproximadamente 100 puntos básicos por debajo de los bonos existentes con una duración similar. Este rendimiento, aunque más alto de lo esperado, refleja una mejora en los fundamentos macroeconómicos y un aumento en la confianza del mercado, en un contexto de superávit fiscal y control monetario.

Los fondos recaudados se destinarán a cubrir vencimientos de capital de los Bonares 2029 y 2030, que se deben pagar a principios de enero. En total, el calendario de pagos para el inicio del año asciende a unos USD 4.200 millones, y el objetivo es cumplir con estas obligaciones sin afectar las reservas netas del Banco Central.

Este acceso al financiamiento en dólares amplía las herramientas disponibles para la gestión de la deuda pública, permitiendo al Tesoro reconstruir una relación con el mercado y evitar depender únicamente de pagos en efectivo o refinanciaciones forzadas.

Sin embargo, la tasa de interés del 9,26% anual en dólares, aunque esperada, sigue siendo elevada en comparación con otros países de la región. Brasil, por ejemplo, financia plazos similares a tasas alrededor del 4,5%, mientras que Chile y Uruguay pagan entre el 4% y el 5%.

La tasa exigida a la Argentina la coloca entre los emisores más costosos de la región, lo que indica que, aunque el mercado ha aceptado volver a prestarle, lo hace con cautela y una prima de riesgo considerable. Esto subraya que, a pesar de la reapertura del mercado, el país aún no ha recuperado condiciones normales de financiamiento.

El riesgo país, que a finales de 2023 rondaba los 2.000 puntos básicos, ha disminuido a cerca de 600 puntos, lo que refleja una mejora en las expectativas del mercado. Sin embargo, este nivel sigue siendo elevado en comparación con los estándares regionales, y el Gobierno considera que es necesario reducirlo por debajo de los 500 puntos para reabrir plenamente los mercados internacionales.

En conclusión, la emisión del BONAR 2029N es un paso positivo para la Argentina, permitiendo cubrir vencimientos inmediatos y aliviar la presión sobre las reservas. Sin embargo, la tasa pagada y la reacción del mercado indican que el camino hacia la normalización financiera será gradual y exigente, y que se necesitarán esfuerzos continuos para consolidar el equilibrio fiscal y fortalecer el balance del Banco Central.

Enlace a la noticia 👉 La Argentina vuelve al mercado de deuda

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