Ramiro Castiñeira, director de Econométrica, ha expresado su confianza en que la inflación, que actualmente se sitúa en un 2,3% para octubre y 31,3% interanual, logrará reducirse a un dígito durante la segunda mitad del mandato de Javier Milei.
Perspectivas de la Inflación
El economista sostiene que el esquema de bandas cambiarias es transitorio y que servirá como un puente hacia un mercado más liberalizado. A medida que se elimine el sobrante monetario, se espera que el mercado cambiario se flexibilice aún más.
Acumulación de Reservas
Castiñeira también ha manifestado su confusión ante la «desesperación» por acumular reservas a cualquier costo, especialmente si esto implica una emisión inflacionaria de pesos por parte del Banco Central. En su opinión, debería ser el Tesoro quien se encargue de la compra de dólares mediante el superávit fiscal.
Proyecciones para 2026
De acuerdo con Castiñeira, hacia mediados de 2026, el sobrante monetario podría reducirse a casi cero, lo que permitiría una mayor flexibilidad en el régimen cambiario. Esto se debe a que, tras las elecciones, se ha reactivado la demanda de pesos, lo que podría llevar a una absorción completa del excedente monetario por parte del sector privado.
Condiciones Macroeconómicas
El director de Econométrica señala que Argentina está en un proceso de reordenamiento macroeconómico, alejándose de una situación de inflación superior al 300% anual y una brecha cambiaria del 200%. La reducción del sobrante monetario ha sido clave en este proceso, pasando de un exceso de pesos equivalente a 10 puntos del PIB a solo 1.5 puntos.
El Rol del Banco Central
El Banco Central, que ha dejado de emitir, ahora puede administrar la banda cambiaria sin perder reservas de manera sistemática. Castiñeira enfatiza que el proceso de limpieza monetaria es esencial para evitar cualquier corrida cambiaria.
Conclusiones sobre la Inflación
Finalmente, Castiñeira es optimista sobre la tendencia desinflacionaria y prevé que hacia finales de 2027, Argentina podría tener una inflación similar a la de otros países emergentes, con registros anuales de un solo dígito. Esto marcaría un cambio significativo en la economía argentina, que no se ha visto en más de tres décadas.
