El S&P 500, un índice que ha sido considerado durante años como el barómetro más confiable del mercado estadounidense, está incluyendo un número creciente de empresas de alto riesgo. Este cambio ha sido impulsado por la euforia en el sector tecnológico y la especulación en el ámbito bursátil. Un ejemplo reciente es AppLovin, cuya notable subida ha generado tanto entusiasmo como escepticismo.

Desde finales de 2022, las acciones de AppLovin han experimentado un incremento superior al 5.500%, posicionándola como la segunda acción de mejor rendimiento en el índice Russell 3000, solo detrás de Carvana. Su capitalización de mercado ha superado los 200.000 millones de dólares, en comparación con los 29.000 millones que tenía al salir a bolsa en 2021. Este crecimiento la llevó a ser incluida en el S&P 500, aunque también ha suscitado cuestionamientos sobre sus prácticas corporativas.

Dudas sobre la inclusión de AppLovin

La inclusión de AppLovin en el S&P 500 ha generado interrogantes sobre la calidad del índice. La compañía enfrenta acusaciones de fraude publicitario, rastreo ilegal de menores y conexiones con entidades chinas. La Comisión de Bolsa y Valores (SEC) está investigando su manejo de datos y su conformidad con las políticas de sus socios, mientras que varios fiscales estatales están revisando posibles violaciones regulatorias. A pesar de estas preocupaciones, AppLovin niega cualquier irregularidad y asegura que colabora con las autoridades.

¿Prioriza el S&P 500 la popularidad sobre la calidad?

La inclusión de AppLovin plantea una cuestión fundamental: ¿está el S&P 500 priorizando el tamaño y la popularidad de las empresas en lugar de su calidad? Según David Blitzer, ex presidente del comité de selección del S&P, el objetivo del índice nunca ha sido juzgar moralmente a las empresas, sino reflejar el estado real del mercado. «El índice debe representar el mercado, no juzgarlo», afirmó.

Más casos cuestionables en el índice

AppLovin no es un caso aislado. Super Micro Computer, que fue añadida al S&P 500 en 2024, ha sido objeto de investigaciones por parte del Departamento de Justicia y perdió a su auditor, Ernst & Young, debido a dudas sobre su integridad. A pesar de esto, la empresa sigue formando parte del índice. Analistas como Steve Sosnick de Interactive Brokers advierten que la actual euforia por la inteligencia artificial ha creado un entorno donde «acciones cuestionables pueden subir más rápido y llegar más lejos de lo que lo harían en condiciones normales».

Un eco de la burbuja de las puntocom

Esta tendencia recuerda a la burbuja de las puntocom de los años 90, cuando empresas con fundamentos débiles fueron incluidas en el S&P 500, solo para colapsar poco después. Aunque la inclusión de una empresa en el índice sigue siendo un hito simbólico para los inversores, los expertos advierten que «no cambia los fundamentos».