En un entorno marcado por la inestabilidad política y la volatilidad económica, el sector agropecuario se presenta como uno de los pocos con señales de crecimiento sostenido. Mientras las discusiones sobre la fragilidad del peso continúan y el mercado se paraliza ante la proximidad electoral, las exportaciones del campo no frena y exporta más, impulsando la balanza comercial.

Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en septiembre, Argentina logró exportar 71.327 toneladas de carne vacuna, lo que representa el segundo volumen mensual más alto del año, solo superado por el récord de agosto. Este crecimiento en las exportaciones demuestra la capacidad del sector agropecuario para mantenerse activo y generar ingresos, incluso en tiempos de incertidumbre.

En lo que va de 2025, las exportaciones alcanzan un total de 522 mil toneladas, generando ingresos por US$ 2.765 millones. Aunque se observa una caída del 9% en volumen, la facturación ha aumentado un 25%, lo que indica que el valor de las exportaciones se ha mantenido fuerte a pesar de la disminución en la cantidad.

Estados Unidos busca alivio en la carne argentina

La atención del mercado no solo se centra en los números, sino en las especulaciones sobre un posible acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos. Este acuerdo podría abrir nuevas oportunidades para el comercio bilateral, ya que el gobierno estadounidense está considerando aumentar las compras de carne argentina para mitigar los precios internos en medio de una crisis de oferta ganadera.

La prolongada sequía en regiones clave ha reducido el ganado en Estados Unidos, mientras que problemas sanitarios con México y la ruptura comercial con Brasil han complicado aún más el abastecimiento. En este contexto, la carne argentina, reconocida por su calidad y competitividad, se presenta como una opción valiosa.

El dólar no paraliza

A pesar del temor de los inversores y la búsqueda de refugio en el dólar, el sector agropecuario argentino sigue avanzando. La actividad exportadora se mantiene robusta, con frigoríficos operando a buen ritmo y un aumento significativo en los embarques hacia Estados Unidos. Desde la reapertura del mercado en 2018, las exportaciones han crecido de manera constante, alcanzando cifras récord en 2024.

En 2024, se exportaron 34.750 toneladas por US$ 190 millones, y hasta septiembre de este año, ya se han superado las 29.000 toneladas, equivalentes a US$ 215 millones, lo que representa un 11% más que todo el año anterior. Este dinamismo en el sector agropecuario contrasta con la incertidumbre que enfrenta el mercado financiero local.

Perspectivas de un acuerdo comercial

En Washington, se está evaluando la posibilidad de reducir aranceles o ampliar el cupo preferencial para la carne argentina, que actualmente enfrenta un 10% de arancel dentro de la cuota y hasta un 36,4% fuera de ella. Un acuerdo de este tipo podría mejorar la competitividad de Argentina frente a otros exportadores y fortalecer una relación comercial que ha ido en aumento.

A pesar de que aún no se han definido los términos, los analistas consideran que este interés de Estados Unidos en la carne argentina es un indicativo de que Argentina es vista como un proveedor confiable, lo que envía un mensaje de estabilidad al sector agroexportador.

Productores que piensan a largo plazo

En el ámbito nacional, los productores están validando precios elevados por el ternero, adoptando una postura más estratégica que especulativa. La expectativa es anticiparse a una demanda sostenida y a una posible mejora en el tipo de cambio que beneficie al sector. Si el acuerdo con Estados Unidos se concreta y China continúa con su ritmo de compras, se prevé que la carne argentina enfrentará ciclos de firmeza en los precios internacionales.

El agro argentino se mantiene firme, demostrando que, incluso en un contexto de incertidumbre electoral y falta de crédito, hay sectores que generan divisas, empleo e inversión. Un eventual acuerdo con Estados Unidos no solo consolidaría la posición exportadora de Argentina, sino que también reafirmaría la resiliencia de una industria que sigue produciendo e invirtiendo, incluso en tiempos difíciles.